¿Por qué los jaliscienses están lejos de las medallas olímpicas?

Por: Saúl Justino Prieto Mendoza

Jaliscienses, lejos de la gloria olímpica

El deporte jalisciense está dominado por la incoherencia ante su dominio que tiene a nivel nacional, muestra de ello los 17 títulos consecutivos en la Olimpiada Nacional, y la falta de deportistas locales que triunfen en competencias internacionales. Intentar recordar a los deportistas jaliscienses que han ganado una medalla en Juegos Olímpicos es suficiente para comprobar la paradoja del deporte regional, pero hay razones que aseveran la mediocridad.

En los últimos 16 años (cuatro Juegos Olímpicos) sólo los clavadistas jaliscienses Iván García y Germán Sánchez (plata en Londres 2012 en clavados sincronizados) y Alejandra Orozco (plata en Londres 2012 en clavados sincronizados) han ganado medalla.

A éstos se añaden Laura Sánchez (bronce en Londres 2012 en clavados) quien, sin embargo, entrenaba por su cuenta y en otras entidades del país; y los futbolistas que ganaron oro en la misma competencia, aunque en realidad cuenta como una sola medalla, entre ellos Jesús Corona, Carlos Salcido, Darvin Chávez o Marco Fabián.

Entre los pecados deportivos de Jalisco está la centralización, falta de vinculación y seguimiento de atleta. Dentro del Plan Estatal de Desarrollo (PED) Jalisco 2013-2033 en el programa sectorial de deporte se enlistan las deficiencias y la más destacada es que en las regiones del Estado se tiene capacidad reducida para apoyar la generación de los próximos talentos deportivos, mientras que la población de un número importante de municipios carece de acceso a este tipo de instalaciones.

Sólo seis de 12 regiones del Estado trabajan en el desarrollo de deportistas de alto rendimiento: Sur, Costa Norte, Costa Sur, Centro, Altos Sur y Altos Norte.

La publicación cita un dato contundente: En el año 2013 el 89 de cada 100 integrantes de las selecciones de Jalisco estuvieron principalmente conformadas por deportistas de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG); y los demás eran originarios de 16 municipios:

Municipios-Deportistas

ZMG 1,784

Ciudad Guzmán 93

Puerto Vallarta 29

Lagos de Moreno 27

Tepatitlán 17

San Miguel el Alto 15

Autlán de Navarro 7

Encarnación de Díaz 5

Chápala 5

Atotonilco el Alto 5

Ocotlán 5

Ameca 1

Zacoalco de Torres 1

Cihuatlán 1

Etzatlán 1

Tala 1

Colotlán 1

Total fuera de la ZMG 214

 

deportistas por municipio en selecciones jalisco

Por si fueran pocos estos datos, el PED añade que no existen programas vinculados entre el órgano rector del deporte, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación. No cuentan con mecanismos de coordinación, prueba de ello es la detección de enfermedades crónico-degenerativas en hospitales, que no son acompañadas de recomendaciones de práctica de actividades físico-deportivas con un seguimiento de especialistas en la materia.

De igual forma “no se cuenta con un mecanismo de formación de deportistas que integre los esfuerzos coordinados entre el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo  (Code) Jalisco y los clubes deportivos privados, como se hace en Estados Unidos donde la mayoría de los deportistas se preparan con apoyos y en instalaciones privados. La falta de protocolos para incentivar el trabajo de entrenadores e instituciones privadas que promueven deportistas a las selecciones estatales, genera la desmotivación por parte de los dirigentes de los clubes privados en la detección de talentos deportivos”.

Además: “El gasto que el Gobierno del Estado hace en la formación de deportistas (en entrenadores, materiales, infraestructura y planes de preparación), es insuficiente, lo que favorece a que los deportistas salgan a competir por otros estados, debido principalmente a la escasa coordinación del Code Jalisco con las universidades y las asociaciones deportivas estatales”.

Y a pesar de los más de 400 millones de pesos que tiene anualmente el Code por el presupuesto de egresos, “faltan oportunidades para la formación académica de los deportistas para continuar sus estudios y entrenamientos en el Estado”.

Frente al aparador nacional

En el Plan se señala que uno de los puntos a mejorar es la coordinación como se realiza en otras entidades federativas como Nuevo León. Señala que Jalisco está rezagado, ya que la entidad regiomontana cuenta con “mecanismos de coordinación y participación que permiten un mejor desarrollo del deporte de alto rendimiento, tal es el caso de la Olimpiada Nuevo León; evento que involucra a los 51 municipios de ese Estado”.

Además se han vinculado con los empresarios y medios de comunicación para apoyar a deportistas hasta el punto e crear un fideicomiso que garantiza la preparación de los atletas más sobresalientes para asegurar su desarrollo y participación en eventos internacionales.

“En comparación, Jalisco ha quedado muy por debajo de los resultados alcanzados hasta ahora por Nuevo León en cuanto a coordinación se refiere”.

Otras deficiencias del deporte jalisciense y de todo el país que enlista el Plan estatal son:

Carencia de un programa encaminado a detectar jóvenes que por sus características físicas, técnicas y tácticas. A esto se debe que cuando un atleta destaca no hay nuevas generaciones que ocupen su lugar.

La Olimpiada Nacional no ha sido aprovechada para detectar talentos y detonar el éxito a nivel internacional.

Los programas deportivos que tiene la Comisión Nacional del Deporte (Conade) no se encuentran alineados con los de otros organismos que también promueven el desarrollo del deporte; como la Olimpiada Nacional que no es congruente en programación con la Universiada Nacional organizada por el Consejo Nacional del Deporte de la Educación.

Ninguna asociación deportiva con planes estratégicos ni con manuales de organización y procedimientos, lo que dificulta la continuidad de los deportistas de alto rendimiento.

Los fracasos del deporte jalisciense a nivel internacional tienen indicadores del propio Gobierno del Estado. La plataforma de medición de indicadores del Gobierno de Jalisco cuantifica las medallas obtenidas por jaliscienses en su participación como parte de la Delegación Mexicana en Justas Internacionales

Año-Medallas

2012-102

2013 -222

2014 -442

2015 -306

Meta 2018- 215

Meta 2033 -300

Valor actual (2016) -38

Vale la pena aclarar cuáles son los eventos que se consideran en este indicador. La lista está aquí http://new.codejalisco.gob.mx/eventos

“La Minerva no representa la belleza de la ciudad ni de sus mujeres”

Por: Saúl Justino Prieto Mendoza (@JPMSaul)

Fea, pagana y hasta mala para bailar (bueno, el último calificativo no), así se apreciaba a la “Fuente Minerva” o estatua de la Minerva por lo menos en el diario El Informador de la década de los 50:

“La glorieta-fuente, dedicada a la pagana diosa Minerva, no fue una feliz realización arquitectónica, en cambio sus juegos de agua e iluminación son brillantes. A la obra se le llamará oficialmente ´Glorieta Guadalajara’, pero la estatua que la corona y que pretende ser Minerva, no puede representar la belleza de nuestra ciudad y mucho menos la de sus mujeres”. Decía el pie de foto de una imagen publicada en la década mencionada, posterior a la inauguración de la fuente Minerva que se llevó a cabo el 15 de septiembre de 1957 a las 7 de la noche, según relata El Informador de ese día. La ceremonia fue presidida por el entonces gobernador Agustín Yáñez, y amenizada por juegos pirotécnicos.

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Desde esas fechas la Minerva era foco de polémica hasta por cuestiones estéticas, pero a pesar de eso la estoica figura ha visto pasar decenas de temporales, sismos, festejos deportivos y hasta una celebración en honor a Leonardo Dicaprio, que ganó un Oscar este año.

Pero fue hasta la actual administración municipal, casi 60 años después de la inauguración de la Fuente, que se animó a revisar la estatua, la cual tiene un balazo, debilitamiento de la estructura y un vacío por dentro, y cómo no después de que la señalaran de horrenda.

El tope presupuestal que definió el Ayuntamiento fue de 8 millones de pesos para la rehabilitación. Pero las acciones quedaron en intenciones porque se expusieron irregularidades como carencia de autorizaciones, asignaciones directas y falta de consultas. Otra de las polémicas fue la cifra de presupuesto asignado, sin embargo, vale la pena revisar lo que han invertido el gobierno municipal y la Secretaría de Cultura Jalisco, y en cuánto se valúan los inmuebles representativos de la ciudad para conocer qué tal oneroso es el presupuesto.

Valor de la Minerva

El tope presupuestal de ocho millones para la rehabilitación de la Minerva representa la cuarta parte de su valor total. De acuerdo a la lista de bienes inmuebles del Ayuntamiento de Guadalajara, el valor de la Glorieta y la Fuente a Minerva es de 33.1 millones de pesos. Si bien no se tiene cuantificado un valor del monumento y la fuente, debido a su origen artístico, la glorieta sí tiene un costo.

Empero, no es el inmueble más caro de la ciudad. Los cinco inmuebles más costosos en Guadalajara son:

Puente Vehicular “Circunvalación – Ávila Camacho”           2 mil 338 millones de pesos

Planta Procesadora de basura Los Laureles           2 mil 053 millones de pesos

Parque Oblatos  Mil 350 millones de pesos

Cementerio Mezquitán   Mil 116 millones de pesos

Vialidad Calzada Independencia  911.1 millones de pesos

O estos que, si bien no son los más costosos, pueden ser representativos de la Secretaría de Cultura Jalisco:

Teatro Experimental de Jalisco   17.7 millones de pesos

Casa de las Artesanías Jaliscienses            24.1 millones de pesos

Foro de Arte y Cultura    53.7 millones de pesos

Teatro Degollado            196.9 millones de pesos

Tomando en cuenta los valores de otros inmuebles, el de la Minerva y el de su rehabilitación no parecen tan costosos. Y la cifra se hace menor tomando en cuenta lo que han invertido para dar mantenimiento a monumentos, edificios o estructuras patrimoniales y artísticas.

Costo de rehabilitación, por debajo del promedio anual

El tope presupuestal para la rehabilitación de la Minerva es menor al promedio anual que el mismo gobierno municipal ha invertido para estos fines.

Desde 2010 a la fecha, el Ayuntamiento ha invertido 14.7 millones de pesos cada año, en promedio, para el “mantenimiento y conservación de inmuebles” según informó su unidad de transparencia tras una solicitud de información. En total fueron 103.2 millones de pesos dirigidos a rehabilitar inmuebles del gobierno en el lapso mencionado.

Otra muestra la da la Secretaría de Cultura Jalisco, la cual notifica tras una solicitud de transparencia, que ha presupuestado 220.5 millones de pesos para la conservación, restauración y rehabilitación de inmuebles durante los últimos seis años. Un promedio anual de 36 millones, comparado con el dinero para la Minerva es apenas la sexta parte.

No se hizo una polémica por los 38 millones de pesos que la Secretaría invirtió con el fin de rehabilitar el Instituto Cultural Cabañas durante los últimos dos años para que sigan armando fiestas los funcionarios y amigos de funcionarios… perdón, para mantener un espacio Patrimonio de la Humanidad. O por los 4.5 millones que concedieron para el mantenimiento del Foro de Arte y Cultura.

La cereza

La próxima vez que quieras entrar a la “polémica” por ejemplo, en este caso de la Minerva vale la pena estar informado y no sólo ser portavoz de perspectivas partidistas o politizadas.

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Muere “Chespirito”. Hablemos de “Palillo”

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Cartel de la película “¡Ay Palillo, no te rajes!”. Foto: Cortesía

Por: Miguel A. Coria

A raíz de la muerte de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, creador de las series más vistas de Hispanoamérica como “El Chavo del Ocho” y el “Chapulín Colorado”, un cómico, conservador, siervo del sistema mexicano, súbdito de Televisa, crítico de los movimientos sociales de izquierda, apapachado por dictadores latinoamericanos (Pinochet uno de ellos) y americanista; hablaré de un comediante antagónico, crítico de los políticos y sus acciones, con un contenido inteligente y chiva hasta la muerte, considerado por críticos de aquellas épocas como “El Rey de las Carpas”: su nombre era Jesús “Palillo” Martínez.

El origen de “Palillo” se da en la apenas creciente ciudad de Guadalajara durante la primera década del Siglo XX (un 13 de abril de 1913), en la Calle 13, número 13, de la barrial céntrica y colorida de El Santuario.

Miembro de una familia tradicional tapatía, de niño se empeñó de acólito, en su adolescencia y parte de su juventud, antes de llegar a las carpas, realizó los oficios de sochantre (director de ceremonias religiosas), así como primer soprano de la Catedral de Guadalajara, además de haber intentado ser fotógrafo, así como involucrarse en el arte de la tauromaquia como novillero y torero sin tener éxito.

En 1932, con apenas 19 años, formó parte en una zarzuela (obra dramática y musical en la que varía el habla y el canto) como corista, pero su escuálido y esquelético cuerpo causaba risas entre el público, lo que lo llevó a realizar pequeños sketchs cómicos con los que iniciaría su larga y brillante carrera histriónica.

Tiempo después de que la compañía en la que trabajaba fracasó, ingresó a una carpa donde conoció a “Don Chicho”, un comediante de la época que le puso el mote de “Palillo” debido a su delgadez, apodo con el que sería conocido durante el resto de su vida.

Durante varios años, “Palillo” se hizo famoso por la valentía de decir lo que otros callaban, hacer una crítica hacia las autoridades, al sistema mexicano que lo llevaría al Distrito Federal y no volver jamás a la perla tapatía.

Tras el éxito obtenido en la Ciudad de México desde 1937, “Palillo”creó incomodidades entre los políticos, y a raíz de ello, sufrió acoso, persecuciones, suspensiones de funciones, clausuras de las carpas y teatros donde se presentaba, encarcelamientos y hasta brutales golpizas, aún con mayor intensidad durante el periodo de Ernesto P. Uruchurtu como regente capitalino; sin embargo, nunca bajó los brazos y los sketchs cómicos fueron más críticos hacia las autoridades, al sistema y al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Las obras más destacadas en las que participó fueron: “La marcha del tiempo”, “El informe de Palillo”, “Agarren a López por pillo”, “El retrato de Dorian Buey”, “El maleficio es el PRI” y “Cuna de Robos”; además participó en tres cintas fílmicas durante la época de oro del cine mexicano: “Lo que el viento trajo” (1941), “Palillo Vargas Heredia” (1945) y “¡Ay Palillo, no te rajes!” (1948).

Chiva recalcitrante

En una entrevista que dio al periódico El Universal, en enero de 1994, “Palillo” dijo: “Desde muy chamaco fui chiva de corazón. Yo conocí a los jugadores cuando ganaban cinco pesos y le tenían más amor a la camiseta”. Esta pasión la tuvo hasta el último día de su vida.

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Su hija, la actriz Ana Martín, menciona en una nota del diario La Jornada, en noviembre de 1998, que cuando perdía el Rebaño Sagrado, no se le podía hablar de lo enojado que se encontrada y que no permitía que nadie hablara mal del Guadalajara. La noche anterior a su deceso, comentó: “Lo miré muy preocupado, callado, pensativo, creí que era por la operación… pero, de pronto, me dijo que fuera a averiguar si le pondrían una televisión para ver el clásico Chivas-América. ¡Eso era lo que más le preocupaba!…”.

Cuando Chivas jugaba en el Distrito Federal, el cómico organizaba un grupo de aficionados para apoyar al equipo que desde pequeño le robó el corazón, con el “¡Guadalajara, Guadalajara. Ra ra ra!”. Incluso ayudaba a pagar los pasajes, viáticos y hospedaje.

También fue un severo crítico de los que mandaban en el fútbol mexicano, de Televisa y archienemigo de su equipo, el América. Cuando el público le gritaba: “Arriba el América!”, él les contestaba: “El America… ¡Arriba las Chivas jijos de Azcárraga!”

“Los directivos que no sean de su agrado (de Televisa) los van a meter a la cárcel, y a los suyos les van a dar una chamba de villanos en alguna novela”, comentó en alguna ocasión en referencia a la injerencia de la televisora en este deporte.

Hombre contra la injusticia

Vecino de la Colonia Guerrero, “Palillo” era defensor de las prostitutas, donde las defendía de las autoridades e incluso iba hasta la delegación para abogar por ellas. También, parte de las ganancias que obtenía como comediante fueron otorgadas para la construcción de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca. En la actualidad, ese estadio de atletismo lleva su nombre.

Víctima de un coma hepático, Jesús Martínez falleció el 11 de noviembre de 1994, pero su legado continúa dentro de la comedia mexicana. Cómicos como José Natera y Héctor Suárez siguieron sus pasos al decirle al público en sus espectáculos la realidad social de nuestro país.

 

Viejos tienen que acompañar a jóvenes en grito por Ayotzinapa: Gutiérrez Vega

Por: Andrea Martínez Parrilla (@amzpar)

Si se le pide un autógrafo a Hugo Gutiérrez Vega, más vale no sorprenderse. Su esposa, Lucinda Ruiz Posada, se apodera de la pluma y pregunta: “¿Para quién es?” Ella escribe las dedicatorias; él hace lo suyo con la firma. La mano de don Hugo tiembla. Su pulso le alcanza para dibujar un garabato al pie del “Para fulanita de tal con agradecimiento”.

El andar de Gutiérrez Vega es lento, siempre apoyado de los brazos de al menos una persona. Al tomar la palabra en la ceremonia de entrega del título de Doctor Honoris Causa, por parte de la Universidad de Guadalajara, lo primero que comparte es un chascarrillo: “Fernando (del Paso), me vine caminando, la próxima vez te toca ti”. Pero también se da tiempo para denunciar: “A esta reunión faltaron tres estudiantes de la UdeG y 43 de Ayotzinapa”.

Hugo Gutiérrez Vega luego de recibir título de doctor Honoris Causa de UdeG. Foto: Alfonso Martínez.

Hugo Gutiérrez Vega luego de recibir título de doctor Honoris Causa de UdeG. Foto: Alfonso Martínez.

A sus 80 años este poeta y periodista cultural dice que no puede hacer mucho por los jóvenes. “Por lo menos, los viejos tenemos que gritar con ellos, en ellos está el cambio”. Y es que ahora el mayor peligro son los jóvenes, pues se manifiestan y los golpes de las autoridades han sido en su contra, sentencia.

“El panorama de México se oscurece. No hay avances en materia de seguridad pública”; Gutiérrez Vega no cree que haya muchas opciones, por lo que insiste, la propuesta tiene que emerger de los muchachos. A pesar de que considera difícil la posibilidad de que aún vivan los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, menciona que el movimiento tiene que seguir para lograr la justicia, pues “la corrupción y la impunidad son lo que más daña al país”.

Los medios de comunicación públicos, principalmente de universidades, pueden contribuir al cambio, indica Gutiérrez Vega. ¿Qué pasaría si todas las universidades del país, por ejemplo, tuvieran una televisora?, cuestiona este escritor. Así “Emilio Azcárrga tendría de qué preocuparse, pero de momento está muerto de risa el cabrón”.

El hombre de las manos de pólvora

Él es Héctor Manuel, originario de Arandas, donde lleva 30 años trabajando en la quema de castillos. Foto: Lucía Castillo

Él es Héctor Manuel, originario de Arandas, donde lleva 30 años trabajando en la quema de castillos. Foto: Lucía Castillo

Por: Lucía Castillo

El tumulto de gente buscaba con qué taparse de la inesperada lluvia. El día había estado soleado y algo caluroso. Héctor Manuel Landeros Ramírez, un hombre de 54 años encargado del espectáculo pirotécnico que se daría a la media noche, predijo la tormenta desde muy temprano, cuando junto a sus otros compañeros de trabajo, armaba pieza por pieza el castillo que divertiría a chicos y grandes en el que fue el fin del novenario de la fiestas patronales dedicadas a la virgen del Rosario, en Zapotlanejo.

“Nos vamos a esperar un ratito porque puede haber amenazas de agua al rato y hay que ponerle un líquido especial a todo el castillo para protegerlo de la lluvia”, advirtió Manuel Landeros como a las 10 de la mañana de ese domingo 19 de octubre de 2014.

Héctor Manuel es un artesano de la pirotecnia, oriundo de Arandas, Jalisco. El difunto, don Amando Delgado Cholico, fue su maestro principal, quien heredó a sus hijos el negocio denominado: “Cohetería luz y fuerza”, en el que Héctor trabaja desde hace 30 años, 20 de los cuales ha asistido a las fiestas de la virgen del Rosario.

“En ningún otro pueblo he visto yo peregrinaciones tan bonitas como las que hacen en Zapotlanejo. Se va uno de aquí lleno de Dios. También a uno le llega tantito de todo lo que hacen”, dice el hombre.

El 7 de octubre de cada año, la milenaria imagen de la virgen del Rosario sale del templo en una procesión de niñas danzantes, una banda de guerra, sacerdotes, acólitos, miembros de distintos grupos católicos y fieles de la religión. Afuera, en la explanada de la presidencia y la casa de la cultura, un altar monumental espera el inicio de una celebración eucarística, de la que participan miles de personas de todo el municipio, quienes se visten con sus mejores ropas y acuden a la fiesta. Todo ocurre en el centro histórico de la población.

Imagen de la virgen del Rosario, a su salida del templo el 7 de octubre de 2014. Foto: Lucía Castillo

Imagen de la virgen del Rosario, a su salida del templo el 7 de octubre de 2014. Foto: Lucía Castillo

El sábado siguiente al día 7, comienza el novenario. En esas fechas, cuatro miembros de la “Cohetería luz y fuerza” se hospedan en Zapotlanejo contratados por las distintas empresas que patrocinan las festividades en las que hay música, kermes, juegos mecánicos, peregrinaciones y fuegos artificiales desde las 5 de la mañana, y hasta cerca de las 12 de la noche.

Cada castillo que se aprecia durante unos 30 minutos, equivale al trabajo de todo un día. Este domingo, los coheteros de Arandas comenzaron a “quemar” -como ellos dicen- inmediatamente después de que se soltó la llovizna.

El show, que se prolongó 45 minutos, inició con un corazón giratorio, rojo, ya protegido contra el agua. Luego otros aros comenzaron a girar, se detuvieron y dieron paso a una corona que voló hacia arriba casi a la altura de la torre del templo, un edificio construido en el año de 1790 con cantera de color blanco traída de Tinajeros, una comunidad de este municipio.

La corona subió y bajó cuatro veces, emprendió totalmente el vuelo y volvió a descender hasta caer. Le siguió una especie de trébol que daba vueltas con el ritmo que usan los voladores de Papantla, y al lado giró también una flor que daba la apariencia de abrirse y cerrarse. El castillo culminó con el vuelo de la corona más grande, y con las luces de varios colores que iluminaron el cielo que todos miraban.

Espectáculo de fuegos artificiales del sábado 18 de octubre de este año. Foto: facebook.com/virgendelroZario

Espectáculo de fuegos artificiales del sábado 18 de octubre de este año. Foto: facebook.com/virgendelroZario

El precio del trabajo

Manuel Landeros no ha visto a su esposa y su hija desde hace dos semanas. Se la pasa yendo de pueblo en pueblo, haciendo castillos y cohetes para las fiestas patronales de otros municipios del país: “Mi lema es: no decir no a mi trabajo, no me gusta decir que no”, recalca.

Cuando se puede, descansa los domingos. Si tiene que trabajar ese día, se lo reponen después. Al año le dan dos semanas de vacaciones: “Me encanta mi trabajo, cuando termina uno de hacerlo y ve que todo le sale bien, uno se siente a gusto, satisfecho, y trata uno de hacer bien las cosas para que la gente quede contenta”, expresó el cohetero a unas cuantas horas de partir a su casa.

El precio de dejar por semanas a su familia para salir a “quemar” es de 1350 pesos semanales. En trabajos como el que se apreció en el final de la celebración del Rosario, el pago extra no rebasa los 400 pesos. Hay castillos que cuestan 9 mil pesos, y otros, como el de hoy, con todo lo que implicó, que llegan a costar hasta 30 mil pesos.

En casi todos los lugares a donde ha viajado este artesano de la pirotecnia, ha escuchado quejas de los ciudadanos que no quieren que los cohetes los levanten temprano o les impidan conciliar el sueño por las noches. Para ellos, Héctor Manuel tiene un mensaje: “Decirles que nosotros hacemos nuestro trabajo con un gran gusto. Nos vamos orgullosos de este pueblo con gente bonita, amable y hospitalaria. ¡Gracias por el apoyo!”, dice el cohetero al tiempo que levanta sus manos llenas de pólvora.

Recuerdos rebotan en las paredes de las sedes del rock tapatío (Parte 2)

Por: Alejandra Pedroza Marchena (@Rojajaja), Saúl Prieto Mendoza (@TinoSaul), e Isaack de Loza (Info_isaack)

Los muros del extinto Hard Rock se acostumbraron a la música

Cuando preguntas al guardia de la plaza comercial Centro Magno dónde era el Hard Rock, te apunta con el dedo al interior y te responde “donde está el casino”. Quedan algunas reminiscencias: sigue siendo un espacio de convivencia social, de pocas luces y de consumo de tabaco y alcohol para el que prefiera. Todavía suena rock y suena reggae, pero el fin de la asistencia ya no es escuchar música, ahora es jugar con máquinas o cartas.

Apenas cruzas las puertas de cristal del Royal Yak y un caballero de vestimenta formal te recibe con un discurso de presentación y bienvenida que no le permite tomar aire hasta después de dos minutos de frases.

Él te indica que para jugar hay que comprar boletos en las cajas, que hay un área de fumadores y otra libre de humo, que abajo están las máquinas y en la segunda planta los juegos de cartas y demás; te explica también que antes ese espacio era un foro para conciertos en el que se presentaron bandas locales, nacionales e internacionales como Cuca, Zoé, Café Tacvba, Los Fabulosos Cadillacs y Rammstein.

Foto: Hardrockcafes.com

La antigua fachada del recinto. Foto: Hardrockcafes.com

Según Jaime Gómez Dávalos, gerente del Hard Rock Live durante ocho años, desde su inauguración y hasta 2006, unos años antes de su desaparición, el mejor recuerdo es del concierto de la banda alemán: “Creo que fue el show más representativo por el reto que fue el montar toda la infraestructura del grupo y todo su show de pirotecnia. Pero el resultado fue espectacular”.

El Hard Rock Live se inauguró el 18 y 19 de noviembre de 1998 con dos conciertos de Maná. Ahí uno sabía que iba a escuchar música, te explica con nostalgia el guardia de Centro Magno, el lugar estaba decorado por fotografías de bandas clásicas y se vendían productos relacionados con la industria musical.

El “Grupo Ece”, empresa dedicada a operar restaurantes-bar-tienda y precursora de la línea de Hard Rock, trajo el concepto a la ciudad con apoyo de grupo CIE (OCESA), “el fin fue expandir este movimiento que nos llevó a lo que hoy ya es una costumbre: el ver y escuchar a cualquiera de tus grupos favoritos en tu ciudad”, en palabras de Jaime.

Imagen: Transistor Bulbo

Imagen: Transistor Bulbo

El ex gerente agrega que la estancia del Hard Rock fue un parte aguas al traer shows internacionales: “Donde realmente los tapatíos comenzamos a vivir la diversidad de la música internacional, y no tener que ir a una Plaza de Toros o un estadio, medio adaptado para hacer un espectáculo”.

Para la música tapatía representó un trampolín. El festival Hard Rock Stage descubrió a bandas como Pito Pérez, Machingón, y Plástico.

“Es eso con lo que sueñas cuando te gusta la música. Es una forma de acercarte a tus artistas, ver sus guitarras, tomar fotos; recuerdos de los que se fueron, y para algunos la realidad de subir a un escenario e interpretar su música para la gente. Lo resumo: representa rock and roll”.

Imagen: Transistor Bulbo

Imagen: Transistor Bulbo

Jaime es optimista y ve viable que regrese el concepto de Hard Rock Live, “hace falta ese lugar donde se identifique ese sector del melómano. El músico que busca el lugar en donde expresarse con condiciones técnicas de primera y un aforo fácil de llenar. Tener esa cercanía pero con todo lo que te da un gran espectáculo”.

Siete años después de su desaparición, todavía hay quienes llegan y le preguntan por este foro musical al guardia que vigila la puerta del centro comercial; hubo algo que abonó a que cerrara el Hard Rock: perdió su vocación cuando comenzó a ser espacio de música con giro grupero. En mayo de 2002 se presentó Pancho Barraza. Ya nada fue igual, dice el vigilante.

Entras al casino y ves un escenario como lo hubo en su tiempo en el Hard Rock. Ahora es para shows que se ofrecen para ambientar las noches de juego. Por las mañanas suena música desde las bocinas acomodadas para sonorizar todo el espacio donde caben máximo mil 50 personas. Escuchas que en volumen bajo corre un disco de la agrupación de reggae chilena Gondwana: “Oh no, no, yo no quiero ir a la guerra”. Estos muros desde décadas atrás se acostumbraron a la música.

Imagen: Transistor Bulbo

Imagen: Transistor Bulbo

Del clima cultural de Puerta 22 al ambiente fiestero de Club Americana

Gustavo Cerati llegó ahí una noche a seguir la juerga. Fito Páez también aprovechó ese lugar para salir de fiesta y, de paso, echar un palomazo. El sueco José González estuvo ahí, pero sobre el escenario en un concierto dirigido al público tapatío del 2007.

La casa de la que sobresale una terraza, a la mitad de la cuadra de Lerdo de Tejada entre Simón Bolívar y General San Martín, ha sonado a tantos estilos musicales como los giros que ha albergado.

Actualmente pide volver al perfil de bar, recientemente dejó la rutina restaurantera y pasó por ciclos de fiesta y vida cultural; todavía hay quienes se acuerdan cuando era la Puerta 22 y recibía en Guadalajara alternativas artísticas que posiblemente nunca pisarían la ciudad.

“Éramos un foro abierto a cualquier expresión: histriónica, pictórica, de cualquier índole. Tuvimos obras de teatro, recitales, sesiones de fotografía, de pintura, de escultura, de música”, relata Pascual, encargado del lugar.

Fue un espacio semillero; en su escenario, abierto de 2002 a 2008, desfilaron bandas locales como Porter, Troker, y apuestas extranjeras como los españoles de La Habitación Roja.

El músico tapatío Andrés Haro, miembro fundador de la banda El Personal, recuerda de Puerta 22, cuando tocó con su agrupación 7K: lo apacible que era el sitio, con armonía en sus espacios y bondad para sonorizar.

Llegó el día en que los clientes de Puerta 22 pedían más fiesta, y en ese mismo espacio se les dio. Los espectadores llegaban al espectáculo cultural y cuando terminaba, se iban; en ese foro no veían oportunidad de ampliar su rato de convivencia, y fue así que el 8 de agosto de 2008 se reestrenó el sitio, con un giro de bar y con el nuevo nombre de Club Americana.

En Club Americana se escuchaba rock, electrónica, indie. Era un punto de confluencia de habitantes de los alrededores, describe Pascual, es por ello que en las noches se volvía “un folclor cultural de gente”.

Pero llegó “Sofía”, y Club Americana tuvo que decir adiós. Bajo un concepto de comida urbana, en la que se enaltecía a la gastronomía mexicana, el espacio se adecuó para Sofía, un restaurante abierto mañanas y tardes; pero para ello el sector estaba más competido y costó trabajo perpetuar la clientela.

La semana pasada Sofía dio otro salto y volvió al pasado concepto de bar. De hecho, se proyecta que sea un sitio abierto para disfrutar la tarde en la terraza, con opción a comida, acompañado de una tienda de alimentos con el concepto deli; para en las noches sacar los ánimos de bar, dirigido a adultos contemporáneos de entre 25 y 40 años, con una atmósfera que propicia plática amenizada por blues, rock e indie, y baile cuando el swing o el merengue lo ameriten.

Hasta hace unos años tuvo la presencia de, por ejemplo, José González.

José González en Guadalajara 1 Junio 2007… por 123pormi

Las vías, un foro alterno que regresará para los oídos de rockeros tapatíos

Las Vías, es un foro lleno de recuerdos que hoy luce desvalido. Un espacio musical que entre los años de 1995 y 2005 atestiguó centenares de conciertos de rock, con una fórmula netamente urbana, alejada de flashes, cámaras, estrellas y glamour, y por demás cercana a “la raza” contestataria de “Guanatos”.

Es el mítico espacio conocido como “Las Vías” —o “Las Bíazz”— que se encuentra sobre la Avenida Inglaterra, a escasos metros del paso de trenes, un lugar que hoy es custodiado por migrantes que aguardan su turno para avanzar hacia su sueño americano.

Un letrero en su exterior: “Rento bodega”, y un número que se lee después. En la fachada hay varios colchones gastados, y otros tantos restos de muebles de sala que, se deduce, aguardan por el siguiente paso del camión de la basura. Nadie afuera; ruido en su interior. La portezuela de acceso se abre y dos jóvenes salen del lugar.

Atrás de ellos está María Esther Ortega Marmolejo, propietaria del espacio dedicado a la música que cientos de jóvenes, ahora quizás convertidos en padres, recuerdan con nostalgia. Accede al diálogo y explica por qué el movimiento al interior de “Las Vías”.

“Aquí siempre ha sido un lugar dedicado a los conciertos; desde el 2005 para acá hemos tenido tiempo parados por problemas con los permisos (con el Ayuntamiento), que eran un poco difíciles, pero sí queremos volver a promover el lugar, porque sí, mucha gente añora los buenos recuerdos”.

El espacio, asegura la dama, no ha muerto a totalidad, pues “hace poco” un grupo de música de la década de los 70 se presentó en el lugar, y su sonido retro logró acercar a 400 personas.

Antes un referente de la música en la metrópoli; hoy una casona con sólo tarimas y un amplio patio desierto en su interior. Pero “Las Vías” promete un retorno triunfal, y de acuerdo con su propietaria, su segundo aire será un hecho antes de octubre próximo.

Los permisos, el principal obstáculo que mostró el Ayuntamiento tapatío hace años, aparentemente están por liberarse; la inversión al lugar para remodelarlo y que nuevamente pueda erigirse como un espacio referente en la música urbana de la ciudad, ha iniciado.

La Peña Cuicacalli no está deshabitada

¿Dónde habrán estado los equipales para los espectadores de los conciertos? Probablemente en el mismo cuadro donde duermen los dos matrimonios jóvenes, esas son las condiciones del Peña Cuicacalli. Antes dormían afuera, en el suelo del pórtico, característico de las casas con influencia europea del poniente de la ciudad, pero el agua los espantó.

Hace cuatro meses se alejaron de sus familias, en la colonia Las Juntas, para evitar más conflictos de los que había. Una de las mujeres tiene problemas en el corazón y podría haber sido peor seguir en casa. Pasaron por el número 1988 de la Avenida Niños Héroes, vieron que estaba abandonada la finca, que era fácil pasar el alambrado, donde hay letrero del Ayuntamiento tapatío que advierte: “Predio en proceso administrativo de ejecución”, y se instalaron a vivir. Comen del Oxxo que está a una cuadra y se dedican a juntar chatarra de la basura para venderla.

Nunca nadie los ha molestado. Los ahora habitantes de la Peña Cuicacalli no sabían del pasado de ese espacio, pero ahora entienden los pósteres y pinturas que se alcanzan a ver en las paredes, y algunos materiales de música como casetes o cables.

El dueño o dueña de la Peña Cuicacalli tampoco se ha presentado. Mientras tanto, las dos parejas tienen techo para dormir durante las lluvias, pasillos para guardar sus pertenencias y la chatarra que venden, y unas escaleras en la fachada que la hacen de asientos de comedor; ya juntan leña para cocinar: ¡Qué ganas de unos frijolitos cocidos en fogata! Ahí en el pórtico donde se hacían las filas para entrar a los conciertos alternativos de la Guadalajara de los 70, 80 y 90.

Se nota al mirar desde la banqueta: en lo que queda de sus escaleras de fachada, hay montones de ropa regada y artículos de uso personal. Las pertenencias no son viejas. Quien ronda la finca gusta de refresco en botella desechable y sopa instantánea; hay puños de basura revueltos entre las prendas. En las ruinas del foro de la Peña Cuicacalli, que entre los 70 y los 90 sirvió de plataforma para variedad de músicos como El Personal, Virulo y Pito Pérez.

Las paredes azul con detalles color marrón están descoloridas. De un muro rasgado salen cables rotos, que entonan con el estado en ruinas del interior de la finca. Adentro son montañas de escombro que ya no permiten distinguir dónde era el escenario que se prestaba para grupos emergentes de jazz, trova y rock, y que incluso, la hacía de estudio para que el mismo concierto se grabara en disco.

Así se rockeaba en el Peña

Los tapatíos cambian y el Bananas Café se adapta

Abrió sus puertas en 1983 y fue escenario de las bandas del emergente rock tapatío de entonces. Aunque en las mismas instalaciones y los mismos administradores del Bananas Café le han dado giros sutiles a su concepto durante 30 años.

En sus espacios resonó la música de La Dosis, y su vocalista Sara Valenzuela como solista, Maná –cuando se llamaban Green Hat-, y Grandmama. Inició con una atmósfera playera y con el rock como vocación. La clientela fue variando, las ofertas musicales y de entretenimiento en Guadalajara se diversificaron y el Bananas se adaptó a la evolución.

“Poco a poco, al paso del tiempo hemos ido puliendo porque ya no podemos ser 100% roqueros, tenemos que irnos metiendo a lo nuevo: un soul, un poco de reggae, música del momento; también la gente ha cambiado y tenemos que estar “in”. Nos metimos en ese mercado y nos ha funcionado bien”, platica Enrique Meza, administrador del lugar.

Ahora, Bananas tiene espacios de música en vivo los miércoles y el fin de semana. Por lo abarrotado se deja música variada, aunque el corazón rockero siempre persistirá, expresa Meza.

Rock y Blues desde 1988 en el Barba Negra

“No es bar, es taberna”, aclara Álvaro Díaz, encargado del lugar. Es un sitio para beber y escuchar música. Desde su comienzo se planteó el impulso del blues y el rock, con bandas que estuvieron en el legendario Festival de Avándaro, como Fachada de Piedra, que es la agrupación de casa.

La Revolución de Emiliano Zapata es otra agrupación icónica en el rock tapatío que ha desfilado en el foro del Barba Negra. La diferencia de este sitio es su entrega al culto a la música; asisten degustadores de lo clásico en ese rubro musical, explica Díaz. Los hacedores de la historia cuentas sus vivencias en los foros.

Vea, lea y participe aquí en la parte 1

Nacho Vegas se resitua en Guadalajara

El español vino a Jalisco en 2011; entonces para presentar La Zona Sucia. Foto http://rollingstone.es

El español vino a Jalisco en 2011; entonces para presentar La Zona Sucia. Foto http://rollingstone.es

Por: Jonathan Bañuelos

 Nacho Vegas regresó a Guadalajara y sus seguidores se lo agradecieron. Anoche ofreció un emotivo concierto de dos horas en el Teatro Estudio Cavaret.

Cantó, prioritariamente, piezas de su nuevo disco Resituación, y algunas cuantas de su trayectoria como solista, aunque claro, muchos quedaron con ganas de más canciones.

Minutos después de las 21:00 horas salió al escenario acompañado por  Abraham Boba (teclados); Manu Molina (batería), Luis Rodríguez (bajo), Joseba Irazoki, (guitarra). Fueron recibidos entre aplausos, silbidos y gritos.

El concierto inició con Libertaria song, le siguieron Nuevos planes, idénticas estrategias, Ciudad vampira y Perplejidad. Éstas, como el resto de las 18 canciones fueron coreadas por un público que no dejaba de alabar al músico español.

La vez anterior que Nacho Vegas estuvo en la ciudad  fue en 2011; entonces para presentar La Zona Sucia, un disco que consolidó su relación con los tapatíos.

Promocional de la última visita a Guadalajara

Promocional de la última visita a Guadalajara

Ahora regresó a presentar Resituación, que salió a la luz en abril de este año acobijado por Marxophone, una cooperativa de músicos de la que Nacho forma parte. Esto luego de trabajar con la disquera Limbo Starr durante casi toda su carrera.

En este disco, las canciones melancólicas y sentimentales quedaron a un lado, para retomar fuerza en temas de crítica social y política, pero de una manera sutil y bien acompañada de la música a su estilo.

Nacho Vegas no quiso desempolvar sus canciones melancólicas ayer. Foto Jonathan Bañuelos

Nacho Vegas no quiso desempolvar sus canciones melancólicas ayer. Foto Jonathan Bañuelos

Desde su anterior trabajo, Cómo hacer crac (2011) un EP de seis canciones, Nacho dejaba ver su preocupación por la situación económica y social de España, y que bien encaja en otros países, como México, por ejemplo.

En ese sentido, el setlist de anoche dejó de lado canciones características del español, pero que son ajenas a la temática que viene manejando.

Los asistentes le pedían gritando “¡Ocho y medio!, ¡Ocho y medio!”. A lo que Nacho les contestó: “esa no porque es muy triste, ahora no la traemos”.

Otras que sí traía fueron Taberneros, Polvorado, Runrún, Gang Bang y Actores poco memorables.

¡Nacho!, ¡Nacho!, ¡Nacho!”, se escuchaba en una sola voz las porras de los asistentes entre canción y canción. Vegas sólo veía, se sonrojaba y sonreía. “Hacen que me ponga colorado”, dijo en una ocasión.

Mercado de Sonora, la rola con la que concluyó su presentación. Foto Jonathan Bañuelos

Mercado de Sonora, la rola con la que concluyó su presentación. Foto Jonathan Bañuelos

Luego de más de una hora se fue del escenario para luego regresar a tocar Luz de agosto en Gijón, El hombre que casi conoció a Michi Panero, Un día usted morirá y finalmente Mercado de Sonora.

Setlist memorable:

  • Libertaria song (Resituación, 2014)
  • Nuevos planes, idénticas estrategias  (Desaparezca aquí, 2005)
  • Ciudad vampira (Resituación, 2014)
  • Perplejidad (La Zona sucia, 2011)
  • Rapaza de San Antolín (Resituación, 2014)
  • Adolfo Suicide (Resituación, 2014)
  • Taberneros (La Zona sucia, 2011)
  • Polvorado (Resituación, 2014)
  • Runrún (Resituación, 2014)
  • Gang Bang (Cajas de música difíciles de parar, 2003)
  • Actores poco memorables (Resituación, 2014)
  • Cómo hacer crac (Cómo hacer crac, 2011)
  • La gran broma final (La Zona sucia, 2011)
  • La vida manca (Resituación, 2014)
  • Luz de agosto en Gijón (Resituación, 2014)
  • El hombre que casi conoció a Michi Panero (Desaparezca aquí, 2005)
  • Un día usted morirá (Resituación, 2014)
  • Mercado de Sonora (La Zona sucia, 2011)