Muere “Chespirito”. Hablemos de “Palillo”

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Cartel de la película “¡Ay Palillo, no te rajes!”. Foto: Cortesía

Por: Miguel A. Coria

A raíz de la muerte de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, creador de las series más vistas de Hispanoamérica como “El Chavo del Ocho” y el “Chapulín Colorado”, un cómico, conservador, siervo del sistema mexicano, súbdito de Televisa, crítico de los movimientos sociales de izquierda, apapachado por dictadores latinoamericanos (Pinochet uno de ellos) y americanista; hablaré de un comediante antagónico, crítico de los políticos y sus acciones, con un contenido inteligente y chiva hasta la muerte, considerado por críticos de aquellas épocas como “El Rey de las Carpas”: su nombre era Jesús “Palillo” Martínez.

El origen de “Palillo” se da en la apenas creciente ciudad de Guadalajara durante la primera década del Siglo XX (un 13 de abril de 1913), en la Calle 13, número 13, de la barrial céntrica y colorida de El Santuario.

Miembro de una familia tradicional tapatía, de niño se empeñó de acólito, en su adolescencia y parte de su juventud, antes de llegar a las carpas, realizó los oficios de sochantre (director de ceremonias religiosas), así como primer soprano de la Catedral de Guadalajara, además de haber intentado ser fotógrafo, así como involucrarse en el arte de la tauromaquia como novillero y torero sin tener éxito.

En 1932, con apenas 19 años, formó parte en una zarzuela (obra dramática y musical en la que varía el habla y el canto) como corista, pero su escuálido y esquelético cuerpo causaba risas entre el público, lo que lo llevó a realizar pequeños sketchs cómicos con los que iniciaría su larga y brillante carrera histriónica.

Tiempo después de que la compañía en la que trabajaba fracasó, ingresó a una carpa donde conoció a “Don Chicho”, un comediante de la época que le puso el mote de “Palillo” debido a su delgadez, apodo con el que sería conocido durante el resto de su vida.

Durante varios años, “Palillo” se hizo famoso por la valentía de decir lo que otros callaban, hacer una crítica hacia las autoridades, al sistema mexicano que lo llevaría al Distrito Federal y no volver jamás a la perla tapatía.

Tras el éxito obtenido en la Ciudad de México desde 1937, “Palillo”creó incomodidades entre los políticos, y a raíz de ello, sufrió acoso, persecuciones, suspensiones de funciones, clausuras de las carpas y teatros donde se presentaba, encarcelamientos y hasta brutales golpizas, aún con mayor intensidad durante el periodo de Ernesto P. Uruchurtu como regente capitalino; sin embargo, nunca bajó los brazos y los sketchs cómicos fueron más críticos hacia las autoridades, al sistema y al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Las obras más destacadas en las que participó fueron: “La marcha del tiempo”, “El informe de Palillo”, “Agarren a López por pillo”, “El retrato de Dorian Buey”, “El maleficio es el PRI” y “Cuna de Robos”; además participó en tres cintas fílmicas durante la época de oro del cine mexicano: “Lo que el viento trajo” (1941), “Palillo Vargas Heredia” (1945) y “¡Ay Palillo, no te rajes!” (1948).

Chiva recalcitrante

En una entrevista que dio al periódico El Universal, en enero de 1994, “Palillo” dijo: “Desde muy chamaco fui chiva de corazón. Yo conocí a los jugadores cuando ganaban cinco pesos y le tenían más amor a la camiseta”. Esta pasión la tuvo hasta el último día de su vida.

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Su hija, la actriz Ana Martín, menciona en una nota del diario La Jornada, en noviembre de 1998, que cuando perdía el Rebaño Sagrado, no se le podía hablar de lo enojado que se encontrada y que no permitía que nadie hablara mal del Guadalajara. La noche anterior a su deceso, comentó: “Lo miré muy preocupado, callado, pensativo, creí que era por la operación… pero, de pronto, me dijo que fuera a averiguar si le pondrían una televisión para ver el clásico Chivas-América. ¡Eso era lo que más le preocupaba!…”.

Cuando Chivas jugaba en el Distrito Federal, el cómico organizaba un grupo de aficionados para apoyar al equipo que desde pequeño le robó el corazón, con el “¡Guadalajara, Guadalajara. Ra ra ra!”. Incluso ayudaba a pagar los pasajes, viáticos y hospedaje.

También fue un severo crítico de los que mandaban en el fútbol mexicano, de Televisa y archienemigo de su equipo, el América. Cuando el público le gritaba: “Arriba el América!”, él les contestaba: “El America… ¡Arriba las Chivas jijos de Azcárraga!”

“Los directivos que no sean de su agrado (de Televisa) los van a meter a la cárcel, y a los suyos les van a dar una chamba de villanos en alguna novela”, comentó en alguna ocasión en referencia a la injerencia de la televisora en este deporte.

Hombre contra la injusticia

Vecino de la Colonia Guerrero, “Palillo” era defensor de las prostitutas, donde las defendía de las autoridades e incluso iba hasta la delegación para abogar por ellas. También, parte de las ganancias que obtenía como comediante fueron otorgadas para la construcción de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca. En la actualidad, ese estadio de atletismo lleva su nombre.

Víctima de un coma hepático, Jesús Martínez falleció el 11 de noviembre de 1994, pero su legado continúa dentro de la comedia mexicana. Cómicos como José Natera y Héctor Suárez siguieron sus pasos al decirle al público en sus espectáculos la realidad social de nuestro país.

 

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