Quieran ser mexicanos, quieran a su pueblo: José Mujica

Por: Andrea Martínez Parrilla (@amzpar)

Al escuchar su nombre uno a uno de los miembros del presídium se ponen de pie y agradecen a los asistentes, pero José Alberto Mujica Cordano, el homenajeado de la tarde, no se levanta, apenas y sonríe. Quizá porque tiene 79 años. Quizá no: “Qué tragedia tendría yo si fuera más joven (…) y me tomara al pie de la letra tantos elogios. No es pa’ tanto”, sus primeras palabras  luego de recibir el galardón “Corazón de León” que entrega la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Foto: Andrea Martínez.

Foto: Andrea Martínez.

Quienes se quedaron afuera del auditorio “Salvador Allende” del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades claman por ver a Pepe Mujica; solo logran hacerlo  por una pantalla que colocaron afuera del recinto que ya está lleno, el mismo donde el entonces presidente chileno Salvador Allende dijera “Viva Latinoamérica unida” un 2 de diciembre de 1972. Los del exterior gritan por Ayotzinapa, lanzan consignas contra la FEU y exigen a la voz de “Pepe, afuera está el pueblo”. Cuando el presidente de Uruguay habla, el silencio vibra. Es el segundo jefe de Estado que visita la UdeG.

El recorrido inicia con una disyuntiva: “Sin inversión, no hay trabajo”. Sí, los gobernantes generan empleos, pero a la vez ayudan a la concentración de riqueza, señala. Hay una sociedad de consumo, “la felicidad es igual a comprar cacharros”. Sin embargo, “cuando tú compras algo no lo compras con dinero, lo compras con el tiempo de tu vida que gastaste para tener ese dinero”, indica al ser interrumpido por los aplausos.

Al que le guste la plata que estudie comercio. La política es una devoción, no la oportunidad para llenarse los bolsillos, reclama Mujica, quien también le habla a los que más tienen, esos que deben pagar más impuestos, “un principio humanitario”.

Pepe Mujica también habla de amor. Para él la moneda más valiosa es la vida misma. “Yo sé que pasan por un momento difícil”. Luego se dirige a todos los mexicanos al mencionar que tienen que querer a su pueblo: “No se puede luchar por algo que no se quiere”.

“¡Gracias, México, porque tus hijos no renuncian a ser mexicanos! Quieran ser mexicanos y siéntanse parte de América Latina”. de Mujica Y así su voz retumbó en el “Salvador Allende”.

Ya en rueda de prensa el mandatario, quien estuviera preso por más de 14 años durante la dictadura militar de Uruguay, prefiere no hablar sobre Ayotzinapa, pues poco contribuiría. Opta por abrazar a México y decirle “estoy contigo”.

El discurso completo puede verse en línea:

Mujica también llega a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara antes de partir a la Cumbre Iberoamericana en Veracruz.  Al lado del periodista Ricardo Rocha dice no estar de acuerdo con políticas represivas. Es difícil  estar a favor de la legalización de las drogas pero “hay que combatir el mundo del prejuicio conservador”, reclama. Entre esperanza, narcotráfico, Uruguay y México, se da el tiempo para compartir un dolor: “Extraño a mi vieja y a mi perrita de tres patas”.

Muere “Chespirito”. Hablemos de “Palillo”

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Cartel de la película “¡Ay Palillo, no te rajes!”. Foto: Cortesía

Por: Miguel A. Coria

A raíz de la muerte de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, creador de las series más vistas de Hispanoamérica como “El Chavo del Ocho” y el “Chapulín Colorado”, un cómico, conservador, siervo del sistema mexicano, súbdito de Televisa, crítico de los movimientos sociales de izquierda, apapachado por dictadores latinoamericanos (Pinochet uno de ellos) y americanista; hablaré de un comediante antagónico, crítico de los políticos y sus acciones, con un contenido inteligente y chiva hasta la muerte, considerado por críticos de aquellas épocas como “El Rey de las Carpas”: su nombre era Jesús “Palillo” Martínez.

El origen de “Palillo” se da en la apenas creciente ciudad de Guadalajara durante la primera década del Siglo XX (un 13 de abril de 1913), en la Calle 13, número 13, de la barrial céntrica y colorida de El Santuario.

Miembro de una familia tradicional tapatía, de niño se empeñó de acólito, en su adolescencia y parte de su juventud, antes de llegar a las carpas, realizó los oficios de sochantre (director de ceremonias religiosas), así como primer soprano de la Catedral de Guadalajara, además de haber intentado ser fotógrafo, así como involucrarse en el arte de la tauromaquia como novillero y torero sin tener éxito.

En 1932, con apenas 19 años, formó parte en una zarzuela (obra dramática y musical en la que varía el habla y el canto) como corista, pero su escuálido y esquelético cuerpo causaba risas entre el público, lo que lo llevó a realizar pequeños sketchs cómicos con los que iniciaría su larga y brillante carrera histriónica.

Tiempo después de que la compañía en la que trabajaba fracasó, ingresó a una carpa donde conoció a “Don Chicho”, un comediante de la época que le puso el mote de “Palillo” debido a su delgadez, apodo con el que sería conocido durante el resto de su vida.

Durante varios años, “Palillo” se hizo famoso por la valentía de decir lo que otros callaban, hacer una crítica hacia las autoridades, al sistema mexicano que lo llevaría al Distrito Federal y no volver jamás a la perla tapatía.

Tras el éxito obtenido en la Ciudad de México desde 1937, “Palillo”creó incomodidades entre los políticos, y a raíz de ello, sufrió acoso, persecuciones, suspensiones de funciones, clausuras de las carpas y teatros donde se presentaba, encarcelamientos y hasta brutales golpizas, aún con mayor intensidad durante el periodo de Ernesto P. Uruchurtu como regente capitalino; sin embargo, nunca bajó los brazos y los sketchs cómicos fueron más críticos hacia las autoridades, al sistema y al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Las obras más destacadas en las que participó fueron: “La marcha del tiempo”, “El informe de Palillo”, “Agarren a López por pillo”, “El retrato de Dorian Buey”, “El maleficio es el PRI” y “Cuna de Robos”; además participó en tres cintas fílmicas durante la época de oro del cine mexicano: “Lo que el viento trajo” (1941), “Palillo Vargas Heredia” (1945) y “¡Ay Palillo, no te rajes!” (1948).

Chiva recalcitrante

En una entrevista que dio al periódico El Universal, en enero de 1994, “Palillo” dijo: “Desde muy chamaco fui chiva de corazón. Yo conocí a los jugadores cuando ganaban cinco pesos y le tenían más amor a la camiseta”. Esta pasión la tuvo hasta el último día de su vida.

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Jesús Martínez defendió al Club Deportivo Guadalajara hasta su último día de vida. Foto: Cortesía

Su hija, la actriz Ana Martín, menciona en una nota del diario La Jornada, en noviembre de 1998, que cuando perdía el Rebaño Sagrado, no se le podía hablar de lo enojado que se encontrada y que no permitía que nadie hablara mal del Guadalajara. La noche anterior a su deceso, comentó: “Lo miré muy preocupado, callado, pensativo, creí que era por la operación… pero, de pronto, me dijo que fuera a averiguar si le pondrían una televisión para ver el clásico Chivas-América. ¡Eso era lo que más le preocupaba!…”.

Cuando Chivas jugaba en el Distrito Federal, el cómico organizaba un grupo de aficionados para apoyar al equipo que desde pequeño le robó el corazón, con el “¡Guadalajara, Guadalajara. Ra ra ra!”. Incluso ayudaba a pagar los pasajes, viáticos y hospedaje.

También fue un severo crítico de los que mandaban en el fútbol mexicano, de Televisa y archienemigo de su equipo, el América. Cuando el público le gritaba: “Arriba el América!”, él les contestaba: “El America… ¡Arriba las Chivas jijos de Azcárraga!”

“Los directivos que no sean de su agrado (de Televisa) los van a meter a la cárcel, y a los suyos les van a dar una chamba de villanos en alguna novela”, comentó en alguna ocasión en referencia a la injerencia de la televisora en este deporte.

Hombre contra la injusticia

Vecino de la Colonia Guerrero, “Palillo” era defensor de las prostitutas, donde las defendía de las autoridades e incluso iba hasta la delegación para abogar por ellas. También, parte de las ganancias que obtenía como comediante fueron otorgadas para la construcción de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca. En la actualidad, ese estadio de atletismo lleva su nombre.

Víctima de un coma hepático, Jesús Martínez falleció el 11 de noviembre de 1994, pero su legado continúa dentro de la comedia mexicana. Cómicos como José Natera y Héctor Suárez siguieron sus pasos al decirle al público en sus espectáculos la realidad social de nuestro país.

 

Viejos tienen que acompañar a jóvenes en grito por Ayotzinapa: Gutiérrez Vega

Por: Andrea Martínez Parrilla (@amzpar)

Si se le pide un autógrafo a Hugo Gutiérrez Vega, más vale no sorprenderse. Su esposa, Lucinda Ruiz Posada, se apodera de la pluma y pregunta: “¿Para quién es?” Ella escribe las dedicatorias; él hace lo suyo con la firma. La mano de don Hugo tiembla. Su pulso le alcanza para dibujar un garabato al pie del “Para fulanita de tal con agradecimiento”.

El andar de Gutiérrez Vega es lento, siempre apoyado de los brazos de al menos una persona. Al tomar la palabra en la ceremonia de entrega del título de Doctor Honoris Causa, por parte de la Universidad de Guadalajara, lo primero que comparte es un chascarrillo: “Fernando (del Paso), me vine caminando, la próxima vez te toca ti”. Pero también se da tiempo para denunciar: “A esta reunión faltaron tres estudiantes de la UdeG y 43 de Ayotzinapa”.

Hugo Gutiérrez Vega luego de recibir título de doctor Honoris Causa de UdeG. Foto: Alfonso Martínez.

Hugo Gutiérrez Vega luego de recibir título de doctor Honoris Causa de UdeG. Foto: Alfonso Martínez.

A sus 80 años este poeta y periodista cultural dice que no puede hacer mucho por los jóvenes. “Por lo menos, los viejos tenemos que gritar con ellos, en ellos está el cambio”. Y es que ahora el mayor peligro son los jóvenes, pues se manifiestan y los golpes de las autoridades han sido en su contra, sentencia.

“El panorama de México se oscurece. No hay avances en materia de seguridad pública”; Gutiérrez Vega no cree que haya muchas opciones, por lo que insiste, la propuesta tiene que emerger de los muchachos. A pesar de que considera difícil la posibilidad de que aún vivan los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, menciona que el movimiento tiene que seguir para lograr la justicia, pues “la corrupción y la impunidad son lo que más daña al país”.

Los medios de comunicación públicos, principalmente de universidades, pueden contribuir al cambio, indica Gutiérrez Vega. ¿Qué pasaría si todas las universidades del país, por ejemplo, tuvieran una televisora?, cuestiona este escritor. Así “Emilio Azcárrga tendría de qué preocuparse, pero de momento está muerto de risa el cabrón”.