La nueva era de los Guachimontones. La identidad prehispánica de Occidente (PARTE 2)

Por: Saúl Justino Prieto Mendoza

AQUÍ PARTE UNO: http://bit.ly/11nfFgK

La experiencia cuenta

Desde finales de la década de los sesenta se sabía de la existencia de los Guachimontones, sin embargo, las excavaciones iniciaron en 1999. Dos años después ingresó el investigador Jorge Herrejón, ahora director del laboratorio, un puesto que le otorgó Phil Weigand.

El arqueólogo ingresó al proyecto a través de Lorenza López, colega de Phil en la excavación de la tumba de Huenjilapan. “[Cuando entré] el proyecto estaba muy grande. Éramos seis arqueólogos y cada uno tenía asignado un grupo de trabajadores y un área de excavaciones. Yo me hice cargo del área de talleres. Básicamente la tarea era excavación recolección de materiales dibujo”.

Herrejón se muestra optimista por la nueva fase del proyecto: “Antes del proyecto, los laboratorios eran locales poco apropiados, no había todas las facilidades, y ahora, a lo largo de los años, se ha consolidado. Mis expectativas son buenas, es un proyecto que va bien (…) Falta mucho por hacer. El mismo Guachimontones está excavado al 30%, y tenemos el registro de que la parte superior no llegamos ni al 20%”.

Jorge estudió la Licenciatura en Arqueología en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Después se integró al proyecto Teuchitlán, con Phil Weigand, con quien realizó una maestría en el Colegio de Michoacán. Y hace dos años y medio ingresó al doctorado en Estudios Mesoamericanos.

Iguana. Enrique Hernandez

Iguana. Enrique Hernandez

En cuanto a la importancia de la zona, Herrejón afirma que es uno de los diez sitios más grandes del país, y al mismo tiempo reconoce que no se le ha dado la atención que amerita: “Tiene que ver con una problemática que tiene su origen desde la época del inicio del Porfiriato, en la que se buscaba un proyecto de nación que uniera a los mexicanos. Se empieza a buscar símbolos, entre estos los arqueológicos, y se exaltan culturas como la azteca, la olmeca y la maya. Esta tendencia oficial por parte del gobierno, se refleja en la creación de las instituciones que tienen a su cargo  actualmente”.

Estas acciones provocan el “abandono” de la región occidente del país: “La mayoría de los pioneros de la investigación de esta zona son extranjeros. Desde Adela Bretón, a principios de 1900 visitó el estado de Jalisco; Alex Linckman, noruego; y una serie de personajes que fueron los primeros en llamar la atención de la riqueza cultural de occidente” agrega Herrejón.

“Uno de los momentos más importantes durante las excavaciones, fue encontrar los restos de una figurilla de cerámica de tamaño real hecha de barro. Figuras como esas sólo se conocen cuatro en occidente, y todas están en Estados Unidos. Lamentablemente sólo encontramos 30% de la pieza. No habrá manera de apreciarla completa, pero estamos pensando la manera de cómo exponerla en el museo” presume Herrejón.

Oconahua. Jorge Monroy, Colección privada, Tala Jalisco.

Oconahua. Jorge Monroy, Colección privada, Tala Jalisco.

El legado de Phil Weigand

Verenice Heredia

– “Nos hizo voltear hacia el occidente y nos dijo `esto es lo mismo que se desarrolló en otras partes del mundo´. Nos dio unas ideas para explicar la naturaleza de este lugar; además de haber construido todo el legado de Jalisco, y descubrir que tiene un sitio arqueológico visitado que se conoce a nivel internacional”.

Phil Weigand nació en 1935 y estudió Historia en la Universidad de Indiana, después cursó estudios en Antropología y Arqueología en la Universidad Illinois. En 1963 investigó la zona de La Quemada, en Zacatecas.

Jorge Herrejón

– “La importancia y el significado es amplísimo, podríamos decir que es invaluable. Su principal aportación para la arqueología de occidente es haber llamado la atención tanto de los especialistas como el público en general. Haber ayudado a quitar dogmas de que el occidente de México nunca fue una zona compleja”.

– “Introdujo un método de investigación que no eran común en México, como es la perspectiva de la arqueología del paisaje: tratar de ver una estructura social como un grupo humano y vivo que interactuaban entre varios sitios. La arqueología tradicional nos habla del Tenochtitlán de los aztecas, de Chichen Itzá de los mayas, de Tula de los toltecas, y tendemos a creer que estas culturas vivían en una misma ciudad o en un solo sitio, cuando la realidad no es así, cada una de

estas culturas ocupó una región muy extensa y hacían uso de su entorno ambiental y le sacaban el máximo provecho”.

– “La formación de mucha gente que trabajó con él, a quienes generó un interés por trabajar en esta región”.

-“La arqueología perdió un pionero cuando él murió, y los que lo conocimos perdimos a un buen amigo, era muy buena persona”.

Contexto para saber

A nivel territorial, Guachimontones ocupó parte del estado de Jalisco, Nayarit, Sonora, Zacatecas, Guanajuato Michoacán e incluso Colima. Hay alrededor de 2 mil 200 sitios registrados de la tradición Teuchitlán.

El área nuclear de la tradición Teuchitlán, se restringe a una zona de aproximadamente 25 kilómetros de radio alrededor de la cima del volcán de Tequila.

Figurilla Cerámica. Círculo 6 Guachimontones. Jenniffer Griffin

Figurilla Cerámica. Círculo 6 Guachimontones. Jenniffer Griffin

La arquitectura característica de círculos concéntricos de tamaño no monumental se encuentra (con excepciones) en una gran área del Occidente: el valle de Bolaños del norte de Jalisco; los valles de Juchipila y de Tlaltenango del sur de Zacatecas; casi todo Nayarit y el sur-centro de Sinaloa; el  Bajío de Guanajuato y Michoacán; la cuenca de Chapala; y finalmente, como ya se mencionó, en Colima.

Se calcula una población de 25 mil habitantes para el más grande asentamiento en Teuchitlán y sus  alrededores, y una población total de alrededor de 60 a 75 mil personas para toda el área nuclear en los valles alrededor del Volcán de Tequila.

Las tumbas de tiro monumentales de la tradición Teuchitlán, de las cuales conocemos 125 ejemplos, aparentemente funcionaron para reafirmar el estatus de los linajes de la elite dentro de la región general.

No se tiene una idea real sobre la razón del colapso de la tradición Teuchitlán, aunque no está en duda que sucedió entre el año 450 y 500 d.C. Si bien muchos recintos, incluyendo los Guachimontones, fueron incendiados justo antes o durante su abandono, no hay indicios de masacres o de otras formas de violencia asociadas con el abandono.

Oconahua probablemente fue el sitio desde el cual tuvo lugar la reorganización posterior a Teuchitlán, alrededor de 500 d.C.

AQUÍ PARTE UNO: http://bit.ly/11nfFgK

Anuncios