La nueva era de los Guachimontones. La identidad prehispánica de Occidente (PARTE 1)

Por: Saúl Justino Prieto Mendoza

La zona arqueológica de los Guachimontones representa más que un atractivo turístico para el estado de Jalisco. Los montículos milenarios construidos por pobladores que integraron la tradición Teuchitlán, le dan identidad la zona occidente de México.

Y ahora, en una nueva etapa, se reafirma la importancia de la cultura prehispánica en el occidente de México: “Tanto a la academia como a la gente le dio a conocer su pasado (…) Aquí hay cosas como en el centro de México, como en el área maya”, explica

Verenice Heredia, recién nombrada nueva directora del proyecto Teuchitlán, después del fallecimiento del descubridor de la zona, Phil Weigand Moore.

 Los Guachimontones están integrados por 74 círculos concéntricos.

Panoramica. 1 Ericka Blanco

Panoramica. Ericka Blanco

Artículo escritos por el mismo Weigand, indican que Guachimontones representa muestras de diseño formal únicos a nivel mundial, a tal grado que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura designó al área que vigilante del Volcán de Tequila como un “paisaje cultural”, a la vez  que ha sido reconocido por el World Monuments Fund (Fondo Mundial de Monumentos).

Este es el proyecto asignado a la investigadora del Colegio de Michoacán: “Es una responsabilidad muy grande y siento un poco de miedo, porque es un proyecto que tiene visibilidad nacional e internacional (…) [Ahora] estás involucrada en cosas más políticas, en muchos eventos, en cuestiones administrativas, que te sacan de hacer investigación”.

Verenice Heredia estudió en California una licenciatura en Antropología con un enfoque en Arqueología. Estudió la maestría y doctorado en las mismas disciplinas, en Indiana. La investigadora se específico en el área de Mesoamérica como zona de estudio.

Heredia, estudió el territorio de largas extensiones de sembradíos de agave conocido como “Paisaje Agavero” desde 2007; entre estas tierras se incluye Teuchitlán, por ello se le asignó el proyecto desde mayo de este año. “No se podía quedar en el aire, que nadie le diera seguimiento. Yo puedo combinar lo que he hecho de recorridos en la parte norte con Teuchitlán”.

 El inicio de la civilización instalada en Teuchitlán abarca desde el año 800 a.C. y 450 d.C.

Heredia persigue nuevos objetivos para descifrar los enigmas que aún permanecen alrededor de Guachimontones, ya que contempla la posibilidad de que, posterior a la tradición Teuchitlán, hubiera sido poblado de nuevo. La investigadora pretende conocer qué actividades se llevaron a cabo después del clímax de la tradición.

Mientas, las excavaciones en la zona se detuvieron, “normalmente se dedica el verano comenzando en junio. Y hasta octubre o noviembre se dedica a cuestiones de análisis de datos recuperados”, explica la arqueóloga.

Es el octavo sitio arqueológico más visitado del país, con 250 mil personas al año.

Círculo 1. Ericka Blanco

Círculo 1. Ericka Blanco

Los trabajos se concentran en organizar la información (casi mil cajas de cerámica y otros artefactos) de todo el proceso de investigación que se hizo desde 1999, cuando iniciaron las excavaciones. Esto con el fin de hacer un laboratorio de Guachimontones, que podría cristalizarse en una biblioteca arqueológica donde se pueda facilitar información rápidamente.

Verenice Heredia explica que el trabajo arqueológico no es de campo simplemente, lo componen varias partes, una es la recuperación de los datos, ir a campo; y otra es el procesamiento de los datos, donde se produce nuevo conocimiento, no es el hecho de restaurar un montículo.

A finales del año pasado, Verenice entregó un informe al gobierno del Estado con todas las actividades que se hicieron desde mayo de 2012, y al mismo tiempo se compartirá un nuevo proyecto de investigación para una temporada que iniciará a finales de año: “Phil dejó planes de trabajo guiado hacia la excavación y restauración de edificios clave que servirán para extender el sitio, y pueda dar información de qué sucedió ahí”.

Las manos que se ensucian, y que invierten el dinero

El presupuesto total para el proyecto Teuchitlán, durante el año 2013, es de un millón 560 mil pesos, que incluye todos los sueldos de las personas junto al mantenimiento del laboratorio. La cantidad más fuerte de dinero se va en la mano de obra, afirma Heredia.

La inversión proviene del gobierno del estado de Jalisco, y también coopera el Colegio de Michoacán con apoyos en especie como una camioneta que transporta a los arqueólogos de su casa en Teuchitlán al sitio, y algunas veces gastos de gasolina.

El área Mesoamericana conocida como el Occidente de México, está conformada por los estados de Nayarit, Colima, Jalisco, Sinaloa y Michoacán. Y el primer modo de vida civilizada y con urbanismo en esta zona se encuentra en la Región Valles, con su centro en los valles lacustres alrededor del Volcán de Tequila. Las fechas de apogeo de la tradición oscila el periodo del año 350 a.C. al 350 d.C.

“La arqueología es muy cara, especialmente la excavación, y en un sitio tan grande como este (…) Cuando tienes un sitio arqueológico, es casi como tener un hijo, pero ese hijo siempre lo tendrás en la casa, y una vez que dejas de mantener el sitio, volverá al estado en que estaba, se erosionará” narra la académico del Colegio de Michoacán.

Juego de Pelota 2. Enrique Hernández

Juego de Pelota 2. Enrique Hernández

Verenice visualiza el objetivo de facilitar los datos obtenidos desde Teuchitlán para algún estudiante que se interese en el proyecto y produzca nuevo conocimiento, que complemente el producido por los académicos y empleados que mantienen el proyecto Teuchitlán.

Este grupo es insuficiente para los planes de la investigadora, debido a que requiere de tres arqueólogos especializados para cada frente de excavación; un antropólogo físico, en caso de que se encuentren con algún entierro; y un restaurador. Además de estudiantes en etapa de prácticas.

Alrededor de 15 personas componen el equipo de trabajo, entre ellos cinco arqueólogos como Iseal Martínez Rojo, Abel Rodríguez, tres estudiantes, el equipo de mantenimiento del sitio, y los encargados de laboratorio dirigidos por Jorge Herrejón, quien trabajó mucho tiempo con Phil Weigand.

Este artículo, continuará…

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