La atracción sexual y algunas costumbres mexicanas que la rodean.

Del gusto por alguien al matrimonio.

Por: Alejandra Pedroza Marchena

Foto: Mariana Espinoza

Cuando Mafer Valdés está frente a él siente un dolor en la panza,  no puede dejar de verlo, le pega y pone su pie a su paso esperando alguna caída. Ella espera llamar su atención  y admite que lo espía en facebook.   Mafer tiene 15 años y así es cuando siente atracción por algún chico.

Armando Morales espera ansioso un mensaje en su celular de la muchacha que le gusta. Le interesa saber más de ella, qué le gusta y cómo es. Él, de 20 años,  se siente atraído por alguien cuando no puede dejar de mirar a esa persona o siente la necesidad de volverla a ver.

Luego de la atracción, viene la necesidad de acercarse Foto: Francisco Urenda

La atracción sexual es el deseo que se tiene por llevar a cabo algún tipo de contacto, intercambio o relación sexual, así lo explican Juan Fernández y otros especialistas de la Universidad de Oviedo. Por su parte, José Bustamante y Juan G. Borrás afirman que la misma atracción “induce al acercamiento de una persona a otra”, y para lograr dicha cercanía se ponen en práctica estrategias de cortejo que,  eventualmente con su repetición, se vuelven costumbres.

Dar vuelta a la plaza alrededor del kiosco para encontrar a esa persona especial, es un hábito que inició en México en la época colonial y hasta la fecha se mantiene en algunos poblados, explica la historiadora Patricia López Sánchez.

Desde la colonia se acotumbra dar vueltas a los kioscos. Foto: Alejandra Pedroza Marchena

Ella misma explica que en la época prehispánica no había oportunidad de lo que hoy se conoce como ligue pues, los padres eran quienes se encargaban se arreglar las relaciones de sus hijos (as), muchas veces sin consultarles.

Por otro lado, en la cultura mixteca la expresión de la atracción se ha mantenido similar con el paso del tiempo. Se da a través de miradas, cartas y cruces de palabras. Todo esto a escondidas de las autoridades familiares, así lo cuenta Raquel Sagaón Infante, investigadora de la UNAM.

Joven de la cultura mixteca oaxaqueña. Foto: informador.com.mx

Javier Barrios es un joven de 21 años que cuando siente gusto por alguna chica la invita a salir, deja que ella escoja el lugar y trata de comportarse lo más agradable posible. “Le digo cosas lindas, para que le guste estar conmigo, pues a mí me gusta estar con ella”.

Desireé Durán por su parte, a sus 18 años se define como alguien que no sabe ligar, frente a alguien que le gusta dice vestirse más elegante, verse bien y llamar la atención.

Foto: elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com

Foto: elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com

Luego de las vueltas en la plaza, como apunta Patricia López, si las señales coincidían entre uno y otra, el hombre iba a la casa de la dama a presentarse con los padres y hacer oficial la relación. Se procede entonces al noviazgo.

Desde una perspectiva antropológica, Matilde Bautista Morente  refiere al noviazgo como una “instancia reguladora de la pareja antes del matrimonio”, período en el que se permite conocer más a la persona que posiblemente se elegirá para matrimonio. Bautista aclara que el noviazgo  tiene sus propias variedades culturales, de acuerdo a la zona.

La variaciones de los noviazgos son de acuerdo a la pareja y a la zona. Foto: Juan Rocha

La etnia de los zoques en Chiapas ha mantenido la costumbre de que el hombre busca a la mujer, para comenzar un noviazgo, pero con la intención de casarse. En el grupo de los costumbrereros, las parejas tienen entre 13 y 16 años y pueden ser de la misma localidad, e incluso, familiares, según explica Raquel Sagaón.

Los mixtecos, por su parte, escribe Sagaón, inician con citas y cuando establecen su noviazgo, no pasa de una relación inocente de abrazos o “besos tímidos”.

Niños Zoques que actualmente residen en Chiapas. Los zoques mantienen algunas de sus costumbres de parejas. Foto: multimagen.com

Respecto al lugar donde se lleva a cabo el cortejo y el noviazgo, Patricia Hernández declara  que se han cambiado las reuniones de los enamorados en el kiosco por las visitas a los centros comerciales.

CONTINÚA EN LA ENTRADA ANTERIOR

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