Un día de luchas

Por: Gabriela Cervantes Gutiérrez   

Me encuentro parada justo en la entrada de la Arena Coliseo Guadalajara, son las 5:00 PM y todo parece indicar que en unos minutos habrá un gran encuentro. Llena de curiosidad me acerco a la taquilla, mis ojos se concentran en la cartelera, justo a un sólo nombre: “Místico”, tengo que aceptar que no sé mucho de lucha libre, pero sí que Místico es uno de los luchadores mexicanos más populares en la actualidad.  

   

    

Místico. Foto: Internet.

No lo pienso dos veces y me dirijo a la ventanilla, compro una entrada para la zona de palcos por la módica cantidad de 30 pesos. Ya con boleto en mano, tan sólo espero que sea buen tiempo para entrar, me detengo un poco y miro a mi alrededor, la mayor parte de la calle Medrano -lugar donde se encuentra ubicada la arena- se deja envolver por todo tipo de puestos ambulantes: tacos, papas, churros, gomitas, aguas y las clásicas máscaras de los ídolos del momento se encargan de darle un estilo propio y único al lugar.   

 Han transcurrido 30 minutos desde mi llegada, es buen momento para ingresar, me formo en la fila de acceso y una especie de escalofríos invade mi cuerpo, jamás había entrado a la Arena Coliseo, esto es totalmente nuevo para mí.   

 Al entrar, la gente se mira inquieta, aún no está del todo lleno pero estoy segura lo estará, logro acomodarme en la tercera fila y me siento a observar. Es increíble como desde el momento en el que entras el ambiente cambia por completo, logro olvidar todo lo que estaba afuera para así adentrarme al ambiente de la Arena y mientras el encuentro comienza,  se tiene de fondo una alegre canción de cumbia, no estoy segura pero creo se hace llamar “Escándalo” o algo así, ya que es lo único que su extensa letra dice.   

 Se puede ver a personas de todas las edades, desde bebes hasta ancianos, todos reunidos con el fin de pasar un domingo agradable y olvidar un poco su rutina diaria.   

 De pronto,  la música deja de escucharse, las luces se apagan, tan sólo un par de reflectores iluminan el ring, una espesa nube de humo aparece y entre ella,  sobresale la silueta de un hombre de aspecto regordete, alto y moreno, porta una elegante vestimenta, la cual se compone de un pantalón de vestir negro, un saco del mismo tono y una llamativa corbata en rojo, él se da a la tarea de dar la bienvenida al público para con esto dar paso a la primer pelea.    

Foto: Internet.

Uno a uno van pasando los encuentros, pero realmente nadie atrapa mi atención como logra hacerlo una distinguida mujer de aproximadamente 35 años que está sentada a mi costado izquierdo; ella y su extenso vocabulario se encargan de gritar un sin fin de palabras altisonantes a los luchadores y claro está, ellos la ignoran.   

El tiempo ha pasado y yo sigo mas distraída en escuchar el amplio léxico de la dama.   

De pronto toda la arena se pone de pie y comienza a aplaudir,  sin saber que pasa hago lo mismo -no quiero verme fuera de tono- y a mis espaldas un niño grita: “¡Ya es hora!”,  al parecer,  es momento de la pelea estelar.     

Nuevamente sale el presentador, esta vez la cantidad de humo es al doble, la música sube su volumen y una ronca voz anuncia el nombre de las estrellas: “Averno, Mephisto y Ephesto, los rudos, se enfrentaran a el Brazo de plata, Máscara dorada y Místico de lado de los técnicos”,  la gente enloquece, aplauden y gritan, los niños se abalanzan al ring buscando el autógrafo de cualquiera de ellos.   

Suena el silbato y después de tal espectáculo no me atrevo a dejar de ver la acción, mi boca se abre y emito un grito sordo , a mi lado se escucha: “¡Ya déjalo pinche perro!”, nuevamente es la distinguida dama pero esta vez estoy tan atenta que ni la miro, me agarro el cabello de manera desesperada al ver como Averno tiene a Místico sometido con su rodilla en el pecho, intenta quitarle la máscara, pareciera que me nació la afición y quiero estar junto a ellos en la lona.   

Después de reñidas tres caídas,  los técnicos resultan ser triunfadores, me pongo de pie con una ancha sonrisa y no paro de aplaudir. La gente a mi alrededor corea al Místico.     } 

Arena Coliseo. Foto: El Informador

 Minutos más tarde,  el Coliseo queda solo, las luces comienzan a apagarse y espero a que la gente termine de salir para evitar los empujones. El sol se ha ocultado y a su lado dejó una vez más la victoria del ídolo de chicos y grandes: El Místico.

Anuncios

3 pensamientos en “Un día de luchas

  1. Eres buena para esto, tus dos crónicas y también la de cine me hacen ir al lugar que me cuentan
    Felicidades ese es el trabajo del periodista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s