Undécima celebración internacional de la lengua materna.

Por: Andrea Yolanda Martínez Parrilla.

México ocupa el segundo lugar en diversidad de lenguas. En nuestro país, se hablan 62 dialectos indígenas.

Con corundas, nopales, pulseras, aretes, collares, vestimentas, tejuino, tepache, camote  y  actividades que incluyeron un cuento, un recital de poesía en lengua materna, talleres infantiles de lengua náhuatl y wixárica además de la presentación del mariachi tradicional “Wixárica”, Guadalajara formó parte de la celebración por el día de internacional de la lengua materna. El Ágora del Ex Convento del Carmen, fue el lugar donde indígenas de la zona metropolitana comercializaron esos productos.

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    Desde noviembre de1999, el 21 de febrero fue proclamado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) como el día internacional de la lengua materna. Ello, para dar cabida y concientizar sobre la diversidad cultural y lingüística así como  la educación plurilingüe. Sin embargo, fue hasta febrero del año 2000, que comenzó a celebrarse tal acontecimiento por las naciones pertenecientes a la UNESCO. En este 2010, la celebración enmarcó dentro de  las actividades del Año Internacional de Acercamiento de las Culturas.

     Tanto en el país como en el estado de Jalisco, se realizaron  programas de actividades incluso antes de la celebración. José Carlos Escobedo Arce, responsable de Difusión Intercultural de la Delegación Jalisco de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), detalló que el evento del 21 de febrero fue la conclusión de una serie de labores que se efectuaron durante una semana, donde se tuvieron talleres de lengua materna, mesas de diálogo y mesas de reflexión en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH),  de la Universidad de Guadalajara (UDG).

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      Debido al bagaje cultural que hay en México en cuanto a lenguas se refiere, nuestro país ocupa el segundo lugar (después de la India), con 62 dialectos indígenas. Tan sólo en el estado de Jalisco se alberga una población de más de 70 mil  indígenas. De ahí parte la importancia de remarcar que el español no es la única lengua nacional, señala Escobedo Arce y agrega: “Los indígenas tienen su lengua materna y su segunda lengua es el español”.

Fotografías de: Laabim Sandoval 

Un recorrido por el Cabañas: Toda una vida de historia, cultura y arte

Por: Gabriela Cervantes

Martes primero de diciembre, 10:00 AM,  se abren las puertas del Instituto Cultural Cabañas y con esto se da paso a la llegada de estudiantes, turistas y demás.

Explanada

“Los martes es gratis, así que este día se acostumbra recibir a más personas de lo normal” comenta Ernesto González, uno de los cinco guías con los que cuenta el, anteriormente nombrado, Hospicio Cabañas para hacer visitas guiadas dentro de las instalaciones.

González mira de un lado a otro esperando a que se acumule un número considerable de personas y así poder dar inicio al primer recorrido del día. 10:20 AM llega un grupo de estudiantes procedentes de la preparatoria de Jalisco, se registran, toman sus boletos y se preparan para entrar.

Ernesto González los llama y poco a poco todos se acercan para dar inicio al  recorrido. Este comienza en el Patio de los Naranjos, donde después de hacer un par de bromas con los alumnos el guía da una breve explicación sobre el nombre de este patio y agrega que el Hospicio Cabañas se compone de 22 patios más, 106 cuartos, 72 pasillos, y dos capillas.

Se prosigue rumbo a la Capilla Mayor o Capilla José Clemente Orozco, en honor al Jalisciense y a sus 53 murales que hace más de 72 años pintara dentro del lugar sin tener idea de que tiempo después su obra llegaría a ser parte de la historia de México.

Después de dar unos minutos para que los estudiantes observen los frescos, Ernesto González se da a la tarea de explicar de manera breve cómo fue que se realizaron y el significado de cada uno de los murales.

El recorrido continúa rumbo al patio mayor del Hospicio, el guía se detiene, reúne al grupo y hace una reseña conmemorativa de las fechas y eventos más importantes de los cuales el Hospicio ha sido sede. Entre ellos destaca la visita de el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, en el 2004 por la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, además del presidente de los Estados Unidos Barack Obama en la Cumbre de Líderes de América del Norte.

La marcha concluye en la exposición llamada “Tequila al mundo”, en la que se exhiben algunas pinturas y más de 500 mascas de tequila, en sus diferentes presentaciones.

Poco a poco los estudiantes se separan, la profesora que los acompañaba ya no se encuentra en el lugar y en pequeños grupos comienzan a abandonar el ex Hospicio. “Este es mi trabajo, hacer pasar un buen momento a los visitantes y a la vez darme a la tarea de fomentar su cultura y el amor al arte” menciona Ernesto González riéndo mientras organiza a un nuevo grupo para comenzar su segundo recorrido. (Fotos: Gabriela Cervantes)

El Aparato Rojo

Por: Lucía Castillo Sánchez

“Me agrada que la gente sólo se imagine lo que quiera, creo que el título de cada canción te ayuda a entender los sonidos, creo que puedo hacer sentir con sólo música”, afirma El Aparato.

Foto: Miguel Hurtado

"Rojo es mi color favorito, alguna vez conocí a una mujer de la que aprendí mucho y ella usaba unas particulares botas rojas, siendo ella peliroja". (Miguel Hurtado).


Miguel Hurtado Alcalá es: El Aparato Rojo, un proyecto de música experimental que inició aproximadamente hace dos años por la red social de Myspace Música.

Canciones como Malicia, Ella baile mientras come y Eliza en la caja, forman parte de su repertorio: “Cada canción es dependiendo mi estado de ánimo, solo me imagino lo que me agradaría escuchar y lo hago, aunque sobre la marcha siempre hay cambios pero la idea se queda por lo general”,  explica Miguel, quien es de origen mexicano, específicamente de Tepatitlán, Jalisco,  aunque vive actualmente en Vancouver,  Canada.

A mediano plazo, Miguel pretender conformar una banda de músicos que le acompañen a tocar en vivo, pues dice no agradarle la idea de hacer dj-set (música con computadora): “Amo el que los demás me escuchen (…) la verdad se siente muy bien saber que a alguien le agrada tu trabajo,  mucha gente sólo espera escuchar lo que ya existe”.

Las influencias musicales en El Aparato Rojo son: The Album Leaf, Coco Rosie, Portishead, Radiohead, pese a ello, dice no clasificar lo que hace en algún género: “Algunas canciones cambian mucho del estilo, solo toco lo que me agrade”.

Respecto a que la difusión de su proyecto sea en Myspace Música, Miguel opina que dicha red social es un medio importante para que los adentrados en la música independiente, puedan darse a conocer.

A la pregunta de ¿si tuvieras que decir algo sobre El Aparato Rojo, qué sería?, responde: “Que soy un apasionado de la musica y me gusta saber que hago sentir a la gente con música, es de lo mejor que puede existir”.

Escucha El Aparato Rojo en: http://www.myspace.com/elaparatorojo

La muerte en una comedia agridulce

Por: Lucía Castillo Sánchez

“¿Alguna vez os habéis sentido tan felices que ya no vale la pena vivir más?”.

Dani y Cristina observan como se lava la ropa. Imagen: Internet

Basada en el guión de la obra teatral homónima “65 minutos”, escrita y dirigida por Albert Espinosa, María Ripoll presentó en 2005 un largometraje protagonizado por Javier Pereira (Dani), Marc Rodríguez (Francisco), Oriol Vila (Ignacio), Tamara Arias (Cristina), y Nuria Gago (Carmen), a quienes Ripoll describe en entrevista para diario El País en abril del 2006 como: “Jóvenes actores prácticamente desconocidos”, y explica,  “Para mí, era importante que no fuesen famosos. Había que encontrar a las personas no a los personajes, y estamos seguros de haberlo logrado”.

Tu vida en 65 minutos es el título de esta película, y tiene como escenario la ciudad de Barcelona, España. La historia transcurre en un sólo día en que Dani, Francisco e Ignacio, se enteran por el periódico que un compañero del colegio, Albert Castillo, ha muerto. Los tres amigos deciden asistir al funeral y a partir de ese momento, el film muestra una serie de hechos casuales que conllevan a reflexionar sobre la vida, la amistad, el amor, pero sobre todo la muerte.

El número 65 aparece constantemente en la vida de Dani al conocer en el tanatorio a Cristina, la hermana de Albert Castillo. Ambos personajes comparten vivencias entorno al pasado; el padre de Dani murió cuando él tenía doce años

“Gente normal, con sentimientos reales y con un punto de vista único, entre inocente e irónico”, es como define María Ripoll el guión del dramaturgo Albert Espinosa, inspirado en  diez años de su vida internado en un hospital a causa del Cáncer; por ello, Espinosa justifica en la web oficial de la película su intento por reflejar la realidad de “encontrarte tan a menudo con la muerte y acostumbrarte a hablar de ella”.

El libreto original está escrito para un ambiente teatral, por lo que Espinosa y Ripoll se dieron a la tarea de transformar algunos elementos de tal forma que pudiera contarse la historia a través del cine: “El guión es más movido, más visual, hay más localizaciones (…) pasan más cosas” comenta Espinosa para ABCtv.es. El relato cinematográfico tiene una duración de 90 minutos en comparación con la puesta en escena para teatro, que coincide con el nombre de la misma: “65 minutos”.


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In between days, cover del grupo The Cure, interpretada por Giulia y los Tellarini, Por qué te vas,  en voz de Javier Álvarez, Patience de Micah P. Hinson, son algunas canciones que conforman el soundtrack de la película, producida por Messidor Films en conjunto con Alquimia Cinema, ambas compañías de origen español.

“¿Alguna vez os habéis sentido tan felices que ya no vale la pena vivir más?” Es la pregunta que surge de los pensamientos de Dani, quien en los primeros minutos del largometraje, aparece sentado frente a una lavadora recordando y reflexionando las palabras de su padre y hermanos acerca de su manía por ver lavar la ropa: “”De pequeño, mi padre me advirtió que no mirara la lavadora, (…). Con el paso de los años, me he dado cuenta que tenía razón: no se puede mirar la lavadora de pequeño y pensar que eso no te va traer problemas el día de mañana”.

Utopía (2003) y Lluvia en los zapatos (1998), son algunos de los trabajos filmográficos en la trayectoria como cineasta de la española María Ripoll, que en coincidencia con Albert Espinosa, habla de Tu vida en 65 minutos como “una comedia agridulce que se antoja vital”.

Insignificancias

Uno de los cuadros en el corto. Foto: media.paperblog.fr

1989. Mil novecientos ochenta y nueve.

Se produce una explosión social en Venezuela, como consecuencia de las medidas del gobierno de Carlos Andrés Pérez. Irán rompe relaciones con Gran Bretaña por la novela de Salman Rushdie ’Versos satánicos’, obra condenada violentamente. En México, murió el intérprete de bolero Pedro Vargas. Alemania presencia la caída del muro de Berlín.

Mientras tanto en Francia, un cortometraje se agrega a al bagaje de producciones fílmicas con el perfil de dicha nación, ¨Foutaises¨, bajo la producción del reconocido cineasta Jean Pierre Jeunet.

“When you are in love with a story, you have to take your time to follow it and to fall in love again one time. You need some time. And I need to be in love with a story because I am going to spend four years of my life inside without pleasure, without seeing anybody, you work 16 hours per day and at the weekend and I need to be in love with each detail.”

El director Pierre. Foto: moviescopemag.com

Director cinematográfico sin necesidad de una formación oficial y/o formal (self-taught), Jean Pierre Jeunet nació el 3 de septiembre de 1953 en Loire, France. Se interesó en el cine, con predilección por el género fantástico, donde la forma es tan importante como el sujeto. Comenzó a dirigir comerciales televisivos y video clips. Fue a sus 33 años cuando Jean Pierre Jeunet dirigió el cortometraje de ¨Foutaises¨, ¨Things I like, things I don´t like¨ , ¨Insignificancias¨en español; en donde se pudo ver la aparición de su actor  fetiche el francés Dominique Pinon, con su rostro elástico que lo caracteriza.

Pinon en un cuadro de la película Delicatessen, también de Pierre. Foto:planetvideo.com.au

Con matices de sepia y blanco y negro, Dominique Pinon, conduce a los espectadores a través de 46 ejemplos sobre lo que le gusta y lo que no le gusta. La música es realizada por Carlos D´Alessio, y también Cludie Ossard aparece con participaciones especiales.

Pinon en su personaje describe situaciones cotidianas de sucederle a cualquiera, lo atractivo radica en que para cada hecho contado, existe una imagen que lo acompaña y profundiza en su descripción, se cuenta con el apoyo con metáforas tanto visuales como verbales. El espectador podrá experimentar una especie de incertidumbre debido a la diversidad de estados de ánimo que el personaje manifiesta (en forma no lineal), y a la concordancia entre contenido y expresión.

El desarrollo de la historia no guarda una línea situacional, ni mucho menos cronológica, lo que provoca poca predicción en la secuencia de acontecimientos. La velocidad de las imágenes, el hecho de que de un momento a otro cambien de rapidez a lentitud, y viceversa, es otro factor que captura la atención del espectador.

Según Jesús García Jiménez, la narrativa audiovisual es la facultad o capacidad que tienes las imágenes visuales y acústicas para contar historias, es decir, para articularse con otras imágenes y elementos portadores de significación hasta configurar discursos constructivos de textos.

De manera más específica, la narrativa es definida por Paul Ricoeur, como el acto de convertir en una serie de formas inteligibles una serie de acontecimientos, provocando que la transmisión, en cualquier soporte, de estas formas genere un conocimiento sobre estos acontecimientos, tal como ocurre en el cortometraje de “insignificancias” a analizar, puesto que acciones tan simples se tornan de un fuerte significado a partir de representarlas con imágenes visuales y acústicas, que por lógica conforman la narrativa audiovisual.

El narrar implica enunciar un discurso para “alguien”  produciendo por consecuencia un relato, el cual no existiría sin una historia, compuesta por dos elementos, el argumento y la trama.

El personaje principal y su narración  tienen una función esencial en la historia, puesto que el argumento,  es decir, el esqueleto, se va estructurando conforme a lo que el protagonista relata. Por tal razón es necesario hacer un detenimiento en el análisis del actor, para lo que se ha tomado como referencia a Omar Rincón en su texto ¨Narrativas mediáticas¨, dentro del capítulo ¨La narración mediática¨  existe un apartado denominado el narrar, que describe las interacciones de los actores, tomando en cuenta aspectos como: los sujetos (productor, actor y audiencia), lo dramatúrgico (argumento, caracterización de los personajes, acciones), intenciones (contextos y finalidades).

De igual manera, para alcanzar minuciosidad en el estudio del protagonista, se recurrió a los planteamientos del mismo texto en el punto de el conflicto, el cual es producido por una carencia inicial, y del que resultan los siguientes: ser humano frente a hombre; ser humano frente a sociedad; ser humano frente a él mismo; ser humano frente a naturaleza; y ser humano frente a destino.

Los gustos y disgustos que el material audiovisual maneja rompe con los esquemas de los estereotipos, menciona algunas descripciones despegadas a algún tipo de convencionalismo acerca de estética.

Esas satisfacciones e insatisfacciones expresadas por el personaje principal, parece que han sido captadas por él de manera empírica (a través de las experiencias de vida), por lo tanto provoca un entendimiento de las situaciones mencionadas por el actor principal, e incluso identificación.

La preponderancia del actor central se logró gracias al manejo mayoritario de planos medios, de conjunto y entero, generando un vínculo íntimo entre el personaje y el posible espectador, si el personaje no fungiera como narrador ese trato personal narrador-espectador.

Aunque los 22 personajes secundarios (actores análogos) lleven una carga de significación, el narrador-personaje no pierde el rol sobresaliente, ya que éste cuenta las situaciones de ellos haciéndolas parte de su vida. Los personajes no existiesen si el protagonista no los hiciera parte de sus experiencias personales.

La variación en los tonos de voz emitidos por el personaje a lo largo del cortometraje, se relacionan con su estado de ánimo, el cual cambia constantemente, conforme a esto, cambian el tipo de tomas, iluminación y movimientos de cámara.

Además el hecho de que el protagonista tome atención en dos perros distintos, que describa al propio con cierta consideración, así como la manera en que dicho actor maneja preponderadamente situaciones cotidianas que para un común denominador de las personas pudieran resultar insignificantes, y el discurso narrativo, apoyado de las imágenes, en los cuales el personaje principal expresa acontecimientos meramente personales sin incluir a algún tipo de familiar directo, o simplemente un compañero de casa (aparte de su perro), son situaciones que denotan la especie de soledad en la que vive el actor primario dentro del corto.

A pesar de la simplicidad del corto, es posible encontrarlo muy arriesgado en su estructura narrativa debido a que su trama es monótona, sin embargo esto también favorece a la creación de una memoria narrativa, ya que sería imposible que alguien al ver el video no recordase por lo menos una insignificancia que el actor narra.

La importancia de los gestos fue dominante, el personaje resulto tan expresivo que muchas de sus acciones fueron contempladas no con palabras, sino con gesticulaciones, que fueron desde risas, gritos, simulaciones de ascos, desesperaciones, inconformidades etc. Eso le dio al personaje una caracterización dramática que logró ser el centro de atención del corto, haciéndolo un personaje atrapante, un genio de la expresión.

Y aunque el corto lleve por título Insignificancias, para el personaje central son muy significativas.

El cortometraje no respeta una continuidad temporal. Sin embargo, no debilita la narración, le otorga explosividad.

Sse logró identificar que las reacciones tanto de satisfacción como de disgusto del protagonista son de manera exaltada, los cambios de un estado de ánimo a otro son muy extremistas y los motivos no son tan trágicos comparados con las reacciones. Estas características cumplen como síntomas principalmente de bipolaridad, debido a los cambios de humor y del estado de ánimo que el actor manifiesta, lo que suele denominarse la labilidad emocional.

Las actitudes del personaje se asocian con esquizofrenia la cual se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o menos compleja, en especial de las funciones ejecutivas, que lleva a una dificultad para mantener conductas motivadas y dirigidas a metas, y una significativa disfunción social.

Asimismo el actante primario muestra conductas con tintes de neurosis, término que se usa para referirse a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento a nivel social, familiar y laboral adecuado de las personas.

El personaje principal se caracteriza por sus gesticulaciones. Foto: cndp.fr

**Fragmentos de un análisis realizado por Lucía Castillo Sánchez, Gabriela Cervantes Gutiérrez, G.  Sofía López Bejarano, Andrea Y. Martínez Parrilla, Alejandra Pedroza Marchena y Saúl J. Prieto Mendoza.

Si te interesa el análisis completo, estructurado en introducción, problematización, reflexión -marco teórico-, resultados, conclusiones.. puedes solicitarlo en tiemposdeenfoque@hotmail.com

De todos y de nadie

Por: Alejandra Pedroza Marchena

Parque Morelos. Foto: Alejandra Pedroza Marchena

A causa de la contaminación auditiva en los jardines de los alrededores, parejas y familias se ven obligadas a subir el volumen de sus conversaciones, mientras que hombres leyendo el periódico expresan gestos de enfado por la interferencia; un lunes a las 2:05 PM, hora pico en que los conductores de carros y autobuses compiten para ganar ventaja en los carriles,  sobre la periferia del Parque Morelos.

Una de las pocas áreas verdes del centro de Guadalajara, este parque anteriormente conocido como La Alameda, era la floresta más grande en la ciudad, desde la época colonial fungía como centro de reunión para tapatíos y foráneos que andaban sobre sus caminos bordeados de árboles frondosos, hierbas medicinales y rosas.

Sobre la antigua Alameda, según expresa Miguel Galindo Gaitán en su obra “Estampas de Guadalajara”, se instalaban mujeres con mesas donde vendían la clásica bebida tepache, así como los llamados “evangelistas”, personas que sabían leer y escribir, ofreciendo sus servicios de lectura y redacción que iban desde contratos de negocios hasta cartas de amor, en épocas en que gran parte de los mexicanos eran analfabetas.

Foto: Juan Rocha

Ahora, el verde hace presencia irregular en algunos de sus terrenos, en aquellas planicies de césped que se han salvado del deterioro, mientras que los pájaros se hacen sonar cuando los ruidos urbanos lo permiten.

En el actual Parque Morelos, hombres con un paño en mano y ropa poco aseada, se desplazan de un extremo a otro sobre San Diego, una de las calles limitantes del sitio. Chiflan procurando acaparar la atención de los automovilistas que buscan estacionamiento, alzan su mano y emprenden la esencia de su trabajo: “Viene, viene, viene… ahí estuvo buena… sale, sale”.

Rogelio Ordaz López tiene su negocio “Taquería Cuatro Vientos” en la banqueta de Dr. Baeza Alzaga, otra de las calles limítrofes, en la cual abundan este tipo de establecimientos que funcionan como proveedores de alimentos, principalmente, para los usuarios y empleados de las instituciones cercanas Cruz Roja y Secretaría de Salud, además de visitantes del parque, así lo afirma Rogelio.

Una de las laterales del parque es la calle Juan Manuel, donde comparten el territorio: un restaurante de una cadena norteamericana, un bar que aparenta poco prestigio y establecimientos de típica nieve raspada. Jesús Mora López, dueño de la “Nevería Jalisco” platica acerca del comienzo de esta tradición: “Anteriormente estaba la nevería de “los negritos” que era en elcentro del parque, de inicio cuando todavía no había vasos, las servían en la mano”.

Monumento a Morelos. Foto: Juan Rocha

La Calzada Independencia contornea el otro lado del lugar, sobre ésta se escuchan pasos lentos de personas, algunas giran el rostro para mirar a la orilla del parque a José María Morelos, en un monumento realizado por el escultor Miguel Miramontes,  que según Guillermo García Oropeza en su libro “Guadalajara, su plazas, parques y jardines”, para 1980 ya ocupaba este sitio; muchos otros peatones indiferentes, siguen a paso rápido.

Más adentro del jardín se localiza la zona de juegos para niños, en donde tres adultos conversan sentados. En el trío se encuentra la dueña del carrusel y responde al nombre de Blanca Elvira Encarnación. “Todos los parques tienen problemas, porque son un lugar que es de todos y de nadie, por eso aquí se necesita vigilancia (…) esto es lo que depura la delincuencia, los juegos mecánicos, la diversión sana”, anuncia la mujer a sus acompañantes, quienes reafirman con un signo de “sí” en el movimiento de sus cabezas.

Los dos hombres rodean en cada costado a Blanca, quien expresa su malestar ante las autoridades que pretendían ofrecerle cien mil pesos a cambio de que retire su negocio infantil que data de hace 40 años. Los acompañantes responden argumentando la satisfacción que sienten de saber que se cancela la construcción de las Villas Panamericanas en su vecindario, cuando el 8 de septiembre del 2009, se dio a conocer que la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) resolvió que era inviable el Parque Morelos como sede.

Blanca Elvira es dueña de los juegos mecánicos Foto: Juan Rocha

Al paso de una hora el tráfico y sus ruidos se tranquilizan. El canto de los pájaros que habitan el lugar es ahora la escena musical del ambiente.

En el centro del área un kiosco traído de la plaza de Armas en 1907, vacío, ausente de murmuros o risas de personas que hagan uso de él. Sin embargo, a sus alrededores, transitan hombres solos que oscilan entre edad joven y avanzada. Se sientan en las bancas, generalmente acaparando una por individuo, miran a su alrededor, como queriendo encontrar a alguien.

El sonido de tacones es común en los caminos y sobre todo en la calzada interna del parque,  que fue construida en 1967 homenajeando en sus pilares a los héroes de la independencia, donde salen a relucir mujeres de maquillaje pronunciado, ropa entallada, escotes en el pecho y una bolsa sobre el hombro.

Le dan vueltas a la zona lentamente, toman asiento en las bancas, observan el panorama con detenimiento, como queriendo ser encontradas. “Nosotras damos el primer paso porque llegamos aquí, ellos llegan y nos preguntan cuánto cobramos, y ya, al cuarto”, explica una joven de 22 años trabajadora sexual del Morelos, “…y lo típico: mi mujer no me quiere, tengo problemas. Eres parte de su vida”  sentencia entre sonrisas la muchacha.

Foto: Alejandra Pedroza

Faltan 10 minutos para las 4 PM, se reanudan los sonidos fuertes, al ritmo de una canción de género banda que proviene de una rockola dentro de la nevería interior del parque. Ese es ahora el fondo musical en el entorno, que en la época en que fuera la antigua Alameda, las melodías del ambiente estaban a cargo de bandas que tocaban en vivo desde el kiosco.

Si el Parque Morelos hablara, daría cuenta de historias de sujetos que han pisando sus tierras desde la colonia, cuando el propósito principal eran paseos dominicales y convivencia familiar; pasando por la década de los ochentas, época en que aún se reunía la gente en la zona para disfrutar de los raspados, los elotes cocidos, o las conquistas y noviazgos; hasta la actualidad, en que día a día se entrelazan historias de amor, juegos, llantos, comidas, sexo, dinero, sonrisas y más.

Pese a que los guardabosques de la policía de Guadalajara admiten inspeccionar por parejas diariamente el territorio, la actual Alameda se caracteriza por la poca vigilancia y mantenimiento que se le ha dado los últimos años, situación que no obstruye la interacción de personas de diversas edades, intereses, estratos sociales, quienes experimentan sus propias emociones dentro del terreno, con sentimientos en común: la satisfacción de que las autoridades han optado por no realizar ahí el proyecto Alameda, respetando su zona de esparcimiento, y a su vez, la incertidumbre de no saber qué pasará con la remodelación y el sostenimiento de este espacio público.

Usuario del parque Foto: Juan Rocha

Amor y amistad, incrementan precios y dan trabajo

Por: Alejandra Pedroza Marchena

José Mejía en su puesto

“Güerita qué va a llevar, qué se le antoja, qué le damos. Pásele, llévele, qué está buscando”. Quienes forman parte del tráfico peatonal en el cruce de avenida Hidalgo con la calle Santa Mónica,  en el centro de Guadalajara, son invitados por José Mejía, en cuanto se acercan al pasillo donde se localiza su negocio “Florería Lolita”, al interior del Mercado Corona. Así son los gritos de José, acompañando a los transeúntes hasta que se alejan.

Cada año es la misma historia, a partir del 7 de febrero, el dueño de la florería se dispone a tener todo listo para atender a cuantos compradores lleguen, con su propio gusto y un práctica en común: celebrar el día del amor y la amistad comprando flores. “Los trabajos que más piden para ese día, son los detalles pequeños, de una a cuatro flores arregladas, la que más se vende es la rosa”, afirma José.

“Ahorita no sabemos en cuánto vamos a dar los arreglos para el 14, porque los surtidores no nos han dado precios”, sentencia el vendedor, una semana antes del llamado día de San Valentín es cuando se estabiliza el precio que se le dará al público para dicha ocasión.

El precio de las flores es según la temporada y el clima, más que la fecha, asegura el comerciante, “en estos momentos está un poquito cara por el frío que está haciendo, cuando hay heladas, la flor se quema y la que sale buena, es la más cara”, explica Mejía poniendo de ejemplo que el mes de febrero del año pasado él vendió la rosa a ocho pesos, agregándole tres pesos más el día 14.

La situación cambia en las florerías ubicadas sobre la avenida Enrique Díaz de León Norte, esquina con José María Vigil, en la periferia del Panteón de Mezquitán, donde el tránsito peatonal es menor, abundando los automóviles que llegan y se van en lapsos de tiempo cortos.

Florerías del panteón de Mezquitán

Ahí se localiza la “Florería Nino”, cuyo dueño Edgar Arceo, asegura que la especialidad en la zona, es de arreglos fúnebres, aunque de igual manera se hacen cualquier trabajo con flores.

Rosa, Jerbera, Girasol y  Lili son las flores que por lo general se venden más, explica Edgar,  “el precio regular  de esas flores está entre los 10 y 30 pesos”. Asimismo, asegura que a causa de la demanda que se genera ese día, los costos incrementan hasta un 50%, “el día 12 de febrero empieza a subir el precio de la flor”, indica el dueño de “Florería Nino”, en divergencia con José Mejía.

Edgar Arceo

Por su parte, según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO),  las ventas de esta clase de artículos aumentan hasta un 30% en esta fecha. De igual manera, se afirma que  respecto a las rosas “el precio promedio al mayoreo para las de tallo largo es de $250 por 144 flores; sin embargo, los días previos al 14 de febrero se eleva a $320”

Edgar Arceo y José Mejía, son un ejemplo de otra cara que muestra el día del amor y la amistad. Una cara de satisfacción, por el trabajo e ingresos económicos que para ellos resulta tal fecha.